ANÁLISIS
En realidad no se trata de Venezuela, se trata de Cuba
La crisis en Venezuela, sostiene el texto, no responde a su peso geopolítico ni al petróleo, sino a la presión de EE.UU. sobre Cuba: debilitar a Maduro busca cortar el suministro a La Habana y forzar un cambio de régimen impulsado por Marco Rubio.
Algo que la prensa internacional (incluido, por supuesto, la chilena) ignora sobre lo que está ocurriendo en Venezuela en los últimos meses, es que lo que suceda en dicho país tiene poco que ver con su rol en la geopolítica del mundo. Venezuela ya es un productor marginal de petróleo, está aislado políticamente en América Latina ―no hay peligro de “contagio” de lo que pasa en Venezuela en el resto de la región―, y el régimen en Venezuela ya se estaba cayendo a pedazos. Además, los aliados de Maduro, Rusia y China, no pueden haber mostrado más claramente que les da exactamente lo mismo lo que sucede en dicho país. Y su otro aliado, Irán, tiene suficiente problemas en casa como para estar preocupado de Venezuela.
Por supuesto que a las petroleras norteamericanas les encantaría poner sus manos en las grandes reservas venezolanas, y a Trump poder deportar a los cientos de miles de inmigrantes venezolanos ilegales en Estados Unidos. Pero eso realmente no justificaría lo que está sucediendo en estos momentos en ese país. Además, para Trump y su “MAGA”, hay que preocuparse primero de los problemas internos, no de asuntos bastante irrelevantes para su gran proyecto geopolítico norteamericano.
En realidad, Trump ni siquiera pretende que todo esto es sobre “democracia” en Venezuela. De hecho, nunca ha tenido problemas para aliarse con dictaduras en otras partes del mundo. Y como ha demostrado con sus propias acciones en casa, “democracia” nunca ha sido algo relevante para él. Todo lo que había hablado hasta ahora sobre Venezuela es sobre tráfico de drogas y “narco-terrorismo”, pero al mismo tiempo indultaba al ex-Presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, quien había sido condenado por ser responsables del envío más de 400 toneladas de cocaína a Estados Unidos. Ya sabemos que “consistencia” no es lo que caracteriza a Trump, pero esto sobrepasa lo imaginable. Por su parte, había puesto un precio a la cabeza de Madura mayor que la había tenido Bin Laden…
De lo otro que hablaba Trump era de que Venezuela le tenía que devolver el petróleo que “le había robado” a las multinacionales norteamericanas (cuando fueron nacionalizadas); de las dificultades que ponía el régimen de Maduro a la repatriación de inmigrantes ilegales; y a que Venezuela se había estado deshaciendo de sus criminales mandándolos como inmigrantes a Estados Unidos.
Además, las elecciones “mid-term” en Estados Unidos son solo en noviembre de este año, y si bien hay un riesgo real que Trump pierda el control de la Cámara de Representantes, hacer esto tan temprano en el año no tendría mayor sentido.
Esto se trata realmente de ponerle mayor presión a Cuba, que necesita del petróleo venezolano barato, incluso gratis, que este país le ha enviado por décadas para sobrevivir económicamente. Venezuela no solo le vende a Cuba petróleo a precio muy barato, sino que incluso con Chávez, y también después con Maduro, por períodos le enviaba tanto petróleo gratis, que Cuba se había transformado en algunos años ¡en exportador neto de petróleo!
Lo que realmente cambió todo fue el nombramiento de Marco Rubio como Secretario de Estado, un cubano-americano de Miami, que nunca ha negado el gran objetivo político de su vida: “liberar” Cuba. Mientras un cambio de régimen en Venezuela es un éxito marginal y temporal para Trump, el cual además contradice todo lo que ha criticado a las incursiones militares de Estados Unidos en otros países, uno en Cuba es otra cosa, que va incluso más allá de asegurarle una victoria en las elecciones “mid-term” en noviembre.
Como todos saben, la situación económica en Cuba es extremadamente delicada, y se deteriora cada vez más. Ya el 60% de la población está sin electricidad, y con eso el turismo desaparece ―su gran ingreso de divisas. Sin el petróleo venezolano, que ya llegaba en cantidades inferiores a las usuales, y su impacto en el turismo, la situación económica de Cuba se puede hacer insostenible. Y un cambio de régimen ahí le asegura además a Rubio ser un candidato de peso para las próximas presidenciales, donde hasta ahora Vance llevaba las de ganar.
No solo en Chile estamos entrando en un período hasta hace pocos años inimaginable. También en la política internacional. Básicamente, se trata del fin de la gran era de la ilustración. De aquella era que enfatizaba la razón, la ciencia y el pensamiento crítico para iluminar la ignorancia y promover el progreso, la libertad individual y la modernización de la sociedad.
Pensamiento que impactaron en la filosofía, la política, la ciencia y el arte, defendiendo la libertad, el gobierno representativo y la tolerancia, y sentando las bases para revoluciones como la francesa y la norteamericana. Lo que se nos viene encima a todo nivel es una nueva “dark ages”, la cual (irónicamente) estuvo marcada por grandes movimiento migratorios, además de estancamiento económico e intelectual.
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