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Fotos: AgenciaUNO
Reforma al sistema político quedó en suspenso: se vería a un día del cambio de mando
La sesión se extendió con otros proyectos de alto impacto—la conmutación de penas en causas de DDHH y el debate por sociedades anónimas deportivas— y comenzó a diluirse el quórum en el Senado. La última votación de la noche tuvo 24 votos. La próxima sesión es el martes 10 de marzo. [ACTUALIZADA]
Durante el debate en la Cámara Baja, la discusión se trabó en las indicaciones. El punto más sensible fue la norma transitoria que permitiría a partidos en proceso de disolución –tras la parlamentaria de 2025– fusionarse con colectividades vigentes que hayan obtenido al menos 5% de los votos nacionales o cuatro parlamentarios electos –el Gobierno no contemplaba esto último, pero finalmente se amplió en comisión tomando una indicación presentada por la diputada Joanna Pérez (del Partido Demócratas, en disolución)–.
El diputado Daniel Manouchehri cuestionó la fórmula como un “traje a la medida” para Evópoli y Demócratas.
Pero cuando esa disposición se sometió a votación particular, fue rechazada, cerrando —al menos por ahora— la puerta a una de las salidas que el Ejecutivo había planteado como “excepcionalísima”.
Tras el fin de la sesión de Sala, la diputada Pérez dijo que el proyecto aún “se puede mejorar” e insistió en la posibilidad de dar espacio a una fusión con partidos que están en proceso de disolución, lo que —aseguró— “tiene que ser correcto y cumplir el espíritu de la ley”.
La indicación propiciada por la parlamentaria de Demócratas, a su juicio, “cumple, porque permitiría que, cumpliendo los umbrales, que es el 5% y tener cuatro parlamentarios, (los partidos) se puedan rearmar, porque usted no puede echar a la calle así, solo por un decreto del Servel o una resolución, militancia, concejales, cores, que es lo que busca este proyecto”, sostuvo.
Buscarán reponer norma de fusión
El diputado Jaime Mulet, de la Federación Regionalista Verde Social (partido oficialista que busca evitar su disolución ante el Tricel, al igual que Evópoli y el Partido Radical), valoró el despacho del proyecto al Senado y destacó varios “avances sustantivos”. No obstante, también advirtió que el aumento de exigencias para constituir colectividades puede significar un “cierre del sistema” y expresó su expectativa de que el Senado revise ese punto. Respecto del rechazo a la norma que permitía la fusión de partidos que no alcanzaron el umbral, sostuvo que debería reponerse, ya que —afirmó— facilita que esas fuerzas se integren a otras en lugar de disolverse y luego reconstituirse, evitando así la proliferación de nuevas tiendas.
Y es que, en paralelo, la reforma endurece el acceso al sistema: para constituir partidos ya no bastará el 0,25% de los votos emitidos por región, sino el 0,3% del padrón electoral. También ajusta el financiamiento público. La ministra Macarena Lobos explicó que las colectividades sin representación parlamentaria no podrán recibir recursos fiscales y que, si un legislador renuncia, el financiamiento permanece en el partido de origen. Lo mismo rige para las asignaciones de comité.
“Restringir el financiamiento solo a partidos con representación parlamentaria, creo que es un grave error. ¿Qué pasa con partidos nuevos, por ejemplo? No van a tener ninguna posibilidad. Eso deja solamente a quienes tienen recursos la posibilidad de formar formar partidos. ¿Qué pasa con partidos que tiene un número importante de alcaldes, de core, de concejales, pero no tiene representación parlamentaria”, cuestionó, tras la sesión de Sala, el diputado Tomás Hirsch de Acción Humanista —cuyo partido está en disolución— y quien pidió que varias normas se votaran por separado.
El texto suma, además, una exigencia política: los estatutos deberán condenar expresamente los sistemas totalitarios, la violencia como método de acción política y los actos de corrupción, reforzando el compromiso con la probidad.
Tras el cierre de la sesión, el diputado Diego Schalper destacó el respaldo de Renovación Nacional a la iniciativa y valoró su aprobación. “Creemos en la institucionalidad y en terminar con la fragmentación”, señaló, afirmando que el proyecto fortalece a los partidos y contribuye a evitar un Parlamento excesivamente atomizado. Si bien admitió que le habría gustado una reforma “mucho más integral”, sostuvo que se trata de un avance relevante para la gobernabilidad y expresó su confianza en que en la próxima legislatura se pueda profundizar en cambios adicionales.
Oyarzo: “Hoy se pisoteó a los partidos pequeños”
El presidente de la Comisión de Gobierno Interior, Rubén Oyarzo, del Partido Radical, cuestionó con dureza el rechazo en Sala a la indicación que permitía la fusión de partidos bajo el umbral electoral. A su juicio, la decisión evidenció que “los partidos grandes de ambos sectores” se alinearon para impedir esa salida. “Hoy se pisoteó a los partidos pequeños”, afirmó, lamentando que una norma que —según dijo— contaba incluso con el respaldo del Ejecutivo no prosperara. Oyarzo también manifestó sorpresa porque, según recordó, en la comisión solo el diputado Daniel Manouchehri votó en contra de esa fórmula, mientras que en la Sala varios parlamentarios cambiaron su posición. A su entender, el rechazo deja en evidencia un acuerdo político transversal que perjudica a las colectividades de menor tamaño.
“Último día, nadie se enoja”
La reforma no solo tensionó el fondo del debate: también encendió una áspera discusión reglamentaria en plena Sala. El episodio se produjo al votar en particular el artículo 5, referido a los comités parlamentarios. El tablero marcó 75 votos a favor, 41 en contra y 13 abstenciones. Aprobado, se anunció. Pero de inmediato vino la advertencia: no se había alcanzado el quórum constitucional.
El punto era técnico, pero con efectos políticos. ¿Se trataba de una norma de quórum simple o de ley orgánica constitucional? Desde la testera se explicó que la Comisión de Gobierno Interior la había calificado como quórum simple, por referirse a organización interna del Congreso y no a tramitación legislativa. La secretaría sostuvo que, al no haberse reclamado formalmente el quórum en comisión —vía artículo 305 bis del reglamento—, correspondía respetar esa calificación.
El presidente de la mencionada comisión, el diputado Rubén Oyarzo (PR), aclaró de inmediato que no hubo ninguna discusión de quórum en la instancia.
Y la oposición no lo dejó pasar. El diputado Luis Sánchez (REP) hizo reserva de constitucionalidad y advirtió que la discusión sobre el quórum debió darse antes de votar. Otros parlamentarios cuestionaron que el enunciado en pantalla indicara un tipo de quórum distinto y alertaron que, si se exigían 76 votos por tratarse de una norma orgánico-constitucional, los 75 obtenidos implicaban rechazo. “No puede la mesa interpretar a su antojo la aprobación o no de un artículo si este no alcanzó la votación”, se escuchó desde los escaños.
El cruce escaló. El diputado Diego Schalper (RN) defendió que la secretaría estaba facultada para calificar el quórum y advirtió que, planteada ya una cuestión de constitucionalidad, no correspondía repetir la votación. Pero la mesa optó por otra vía. Invocando el artículo 160 del reglamento, el presidente asumió la responsabilidad y decidió repetir la votación como ley simple. “Último día, nadie se enoja” y “Que no me la hagan pasar tan mal el último día”, lanzó el diputado José Miguel Castro (RN) antes de cerrar el debate.
Segunda votación, mismo artículo. Esta vez el resultado fue 77 votos a favor, 39 en contra y 14 abstenciones. Aprobado. Con el incidente zanjado —al menos en la Sala—, la Cámara siguió adelante con el resto del articulado, dejando abierta la puerta a que la controversia reglamentaria escale, si así se decide, a instancias constitucionales.

