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Foto: AgenciaUNO
Chats por Telegram entre Hermosilla y Chadwick abren una nueva arista en el caso Guerra
Los intercambios muestran gestiones sobre causas que golpeaban al entorno de Sebastián Piñera, referencias al SII y contactos con Manuel Guerra que vuelven a poner bajo presión al exministro.
Una nueva tanda de mensajes incorporada a la investigación contra el exfiscal Manuel Guerra vuelve a estrechar el cerco sobre Andrés Chadwick. Las 12.135 páginas de conversaciones entre el exministro del Interior y Luis Hermosilla no solo exponen su seguimiento directo de causas que amenazaban al entorno del fallecido Sebastián Piñera: también revelan que ambos reservaban Telegram para intercambios sensibles que todavía no han sido periciados.
Los antecedentes —revelados este martes por el medio Reportea— fueron agregados por la Fiscalía de Arica a la causa contra Guerra, quien permanece en prisión preventiva por cohecho agravado, prevaricación y revelación de secreto. En esa investigación, Hermosilla y Chadwick figuran como imputados, aunque el Ministerio Público solo ha resuelto hasta ahora formalizar al abogado, el próximo 26 de octubre.
La nueva evidencia golpea especialmente al exministro, que hasta ahora había conseguido mantenerse lejos de una imputación concreta. El propio fiscal Mario Carrera sostuvo meses atrás que Chadwick aparecía reiteradamente en la indagatoria, pero sin una acción directa que permitiera avanzar en su contra. Los chats recién incorporados podrían alterar ese diagnóstico.
“¿Hago algo en relación con esta noticia con MG?”
Uno de los episodios más delicados se produjo en abril de 2018, cuando la Fiscalía Oriente analizaba la situación de Santiago Valdés, exejecutivo de las empresas de Piñera y antiguo administrador electoral del expresidente, investigado por facturas falsas y eventuales mecanismos de financiamiento irregular de campañas.
Tras conocerse el fracaso de un acuerdo entre la Fiscalía y la defensa de Valdés, Hermosilla preguntó a Chadwick si debía intervenir ante Manuel Guerra: “¿Hago algo en relación con esta noticia con MG?”. El entonces ministro respondió: “Bueno… ¿cuánto?”. Dos minutos después, Hermosilla informó: “Hablé. Me mandará un número”.
El intercambio abre una interrogante que hasta ahora no había aparecido con esa nitidez: si entre el ministro del Interior, su asesor jurídico y el fiscal que dirigía las investigaciones existió algún tipo de negociación sobre la salida judicial de una figura estrechamente vinculada a Piñera.
Los mensajes también muestran que Hermosilla reenviaba a Chadwick contenidos recibidos mediante Telegram. “Estos telegram me mandó Guerra”, escribió en abril de 2018, antes de copiar comunicaciones atribuidas al persecutor. En otro intercambio, el abogado avisó que la “principal preocupación” era Santiago Valdés y que su situación se veía “compleja”.
Cuando la causa volvió a activarse en octubre de ese año, Chadwick siguió en tiempo real la audiencia de reformalización de Valdés y pidió a Hermosilla contactar a Guerra. “¿Tienes cómo hablar?”, preguntó. El abogado respondió que intentaría llamar a “mi amigo”. Tras conocerse que el juez había impedido ampliar la imputación, ambos discutieron posibles “daños colaterales” y Hermosilla le ordenó al exministro: “Andrés, lee Telegram”.
El “está controlado” y las zonas oscuras de Telegram
La investigación también incorporó mensajes sobre el funcionamiento del Servicio de Impuestos Internos, organismo clave para perseguir delitos tributarios vinculados al financiamiento ilegal de la política. Ante una advertencia de Hermosilla sobre un supuesto riesgo de perder el control jurídico del servicio, Chadwick respondió: “Está controlado”. Cuando el abogado preguntó si se refería a Valdés o al SII, no hubo respuesta registrada por WhatsApp.
Los chats muestran además gestiones relacionadas con Penta, Iván Moreira y la causa Dominga, todas investigaciones que estuvieron bajo la conducción de Guerra. En paralelo, el entonces fiscal pedía ayuda para abandonar el Ministerio Público. Un día después de resolver no insistir ante la Corte Suprema contra el sobreseimiento de Valdés, escribió a Hermosilla que buscaba alternativas laborales fuera de la institución.
Guerra terminó incorporándose en 2021 a la Universidad San Sebastián, un día después de renunciar al Ministerio Público, con una remuneración bruta superior a $6 millones por media jornada. Al decretar su prisión preventiva, el tribunal sostuvo que había acumulado durante años un “crédito corruptivo” por las filtraciones y favores que habría realizado.
El teléfono incautado a Hermosilla en noviembre de 2023 conservaría respaldadas sus conversaciones de Telegram, pero esos mensajes aún no han sido extraídos mediante peritajes. Su eventual recuperación podría abrir una zona hasta ahora oculta del Caso Audios y despejar qué se discutía cuando los interlocutores abandonaban WhatsApp para pasar a una plataforma considerada más reservada.
El cuadro se vuelve más complejo para Chadwick debido a las contradicciones en las declaraciones judiciales. El exministro aseguró no recordar reuniones con Guerra, salvo un encuentro institucional. El exfiscal, en cambio, reconoció “cinco o seis” reuniones con su participación. Hermosilla entregó una versión similar y admitió que los tres coincidieron en varias ocasiones.
Chadwick no respondió las consultas formuladas por Reportea sobre los intercambios. La investigación deberá determinar ahora si su participación se limitó a recibir información o si, como sugieren algunos de los chats, intervino activamente en gestiones destinadas a contener causas judiciales que podían golpear al gobierno y al círculo más estrecho de Sebastián Piñera.