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Mapocho Urbano Limpio: a 10 años del exitoso proyecto de descontaminación del agua Sustentabilidad

Mapocho Urbano Limpio: a 10 años del exitoso proyecto de descontaminación del agua

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Impulsado por Aguas Andinas, el proyecto que ha sido uno de los mayores hitos medioambientales buscó mejorar la calidad del agua en la capital invirtiendo más de 1200 millones de dólares. Hoy, a una década de su implementación, el río capitalino está 100% libre de aguas servidas. 


En la década de los 90, la calidad del agua del río Mapocho era un gran problema. Con malos olores, inundaciones, gaviotas y siendo un foco de enfermedades por sus cauces sin tratar, el río generaba graves impactos en el medioambiente y en la sociedad.

Actualmente ha sido impresionante su cambio. Con aguas limpias, sin olor y descontaminado, el río atraviesa la ciudad con aguas verdaderamente limpias. A pesar de que su aspecto café nunca cambiará porque el color del suelo, la tierra y las piedras son algo común en los ríos de Chile, hoy el Mapocho no recibe descargas de aguas servidas.

El proyecto Mapocho Urbano Limpio fue realizado por la concesionaria del sistema de agua potable Aguas Andinas entre los años 2007 y 2010, con la idea de producir un cambio significativo no solo en el mayor río de la capital, sino también en el río Maipo, el Zanjón de la Aguada y el canal San Carlos, entre otros. Dentro de sus máximos logros fue la creación de La Farfana y El Trebal, plantas ubicadas en la zona poniente que convierten aguas servidas en energía limpia. Su inversión ha sido de más de 1200 millones de dólares convirtiéndolo en uno de los más grandes avances en términos medioambientales en el país.

Si se compara lo que era antes el sistema de saneamiento con lo que es ahora, en 1999 solo el 3% de aguas servidas eran descontaminadas, actualmente esa cifra asciende al 100% convirtiendo a Chile en la primera capital de América Latina en contar en su totalidad con cobertura de agua potable, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales.

Juan Eduardo Saldivia, abogado y ex Superintendente de Servicios Sanitarios, afirmó que esta iniciativa tuvo mejoras significativas en distintos ámbitos. “El proyecto tuvo diversos beneficios en la salubridad pública, ya que disminuyó enfermedades provocadas por la mala calidad del agua, optimizó la calidad de vida en las ciudades por ser ciudades más limpias y amigables y mejoró la competitividad del país porque ahora nuestros productos pueden ser certificados que no son regados por aguas servidas”, indicó.

Además, destacó el avance que tuvo Chile a raíz de las inversiones en materias medioambientales a nivel mundial. “Chile se transformó en un país modelo del mundo al desarrollar un conjunto de inversiones en todo el país que significaron erradicar las descargas de aguas servidas. En ese sentido fue calificado como el salto más importante en salubridad pública en los últimos 50 años”.

El proyecto en detalles 

El plan creado por el área de ingeniería de Aguas Andinas consistió en la creación de un túnel colector encargado de interceptar 21 descargas de aguas servidas, las cuales anteriormente eran vertidas en el río. Este túnel, debido al aumento del caudal por capacitación de más descargas, tiene un diámetro que va desde 1,4 a tres metros que se ubica de forma paralela al río entre la Rotonda Pérez Zujovic y las plantas La Farfana y El Tebal.

Su profundidad va desde los cuatro a los 12 metros debido a que necesita pendiente para que el agua circule. Además, atraviesa nueve comunas de la capital, las cuales han podido ser testigos del avance del proyecto. Entre ellas se encuentran Las Condes, Providencia, Recoleta, Independencia, Santiago, Quinta Normal, Cerro Navia, Pudahuel y Maipú.

La iniciativa consideró un total de 29 kilómetros basado en el sistema de Túnel Liner, es decir, que su armado total es desde el interior logrando un impacto mínimo sobre la población a la hora de su instalación.

La gerente general de Aguas Andinas, Marta Colet, indicó que este proyecto cambió significativamente la cara de Santiago elevando sustancialmente la salud y la calidad de vida en las comunidades enfatizando en la importancia de estas iniciativas. “Ante los desafíos que hoy nos impone el Cambio Climático, como por ejemplo la profunda escasez hídrica, la industria sanitaria una vez más debe jugar un rol fundamental para contar con ciudades cada vez más sustentables y resilientes. Si fuimos pioneros en los noventa, también podemos conseguirlo ahora”.

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