
Cambio de horario en Chile: el impacto en la salud y recomendaciones para adaptarse
El sábado 5 de abril, se atrasarán los relojes en una hora debido al horario de invierno. Para algunas personas, los efectos del cambio de horario pueden manifestarse en alteraciones del sueño, fatiga acumulada, irritabilidad y una disminución en la productividad laboral.
Cada año, cuando los relojes retroceden una hora para dar paso al horario de invierno, muchos chilenos celebran la idea de dormir un poco más. Sin embargo, este ajuste no es solo un cambio en la hora marcada en los dispositivos electrónicos, sino una modificación en los ritmos biológicos que puede traer consecuencias en la salud. Desde dificultad para conciliar el sueño hasta una disminución en la concentración y el ánimo, la adaptación al nuevo horario puede representar un verdadero desafío para algunas personas.
El sábado 5 de abril, Chile hará el cambio al horario de invierno, lo que implicará atrasar los relojes en una hora. El ajuste del reloj puede generar desajustes en el ritmo biológico de las personas, ya que el cuerpo humano está acostumbrado a un patrón regular de sueño y vigilia. Este cambio abrupto puede desencadenar síntomas como insomnio, somnolencia diurna y falta de concentración. En algunos casos, se pueden ver agravadas condiciones de salud mental preexistentes e incluso aparecer cuadros vinculados al trastorno afectivo estacional debido a la reducción de horas de luz natural.
Recomendaciones para una adaptación saludable
El doctor Gonzalo Blanco, director médico técnico de Workmed, explica que “es fundamental tomar medidas preventivas que faciliten la transición del reloj biológico. Estas deben comenzar idealmente una semana antes, mantenerse durante los días del cambio y extenderse al menos una semana después, ya que no todas las personas se adaptan al mismo ritmo”.
Para minimizar los efectos negativos del cambio de horario, el especialista sugiere una serie de estrategias que pueden facilitar la transición:
1. Ajustes graduales en el sueño: uno de los principales consejos es realizar modificaciones graduales en los horarios de descanso. Se recomienda adelantar o atrasar la hora de acostarse en intervalos de 10 a 15 minutos durante la semana previa al cambio de horario. De esta manera, el cuerpo tiene tiempo para ajustarse de forma progresiva, reduciendo el impacto en la calidad del sueño.
2. Mantener una rutina estable: es importante respetar horarios regulares tanto para el sueño como para las actividades diarias. Esto incluye acostarse y despertarse a la misma hora cada día, incluso los fines de semana, para evitar interrupciones en el ritmo biológico. Además, establecer rutinas en la alimentación y la actividad física ayuda a reforzar un ciclo estable.
3. Cuidar la higiene del sueño: para mejorar la calidad del descanso, se recomienda evitar el uso de pantallas luminosas antes de dormir, ya que la luz azul de dispositivos electrónicos puede interferir con la producción de melatonina, la hormona responsable del sueño. También es recomendable reducir el consumo de cafeína en la tarde y noche, así como evitar comidas copiosas antes de acostarse.
4. Incorporar hábitos saludables: mantener una alimentación equilibrada y realizar ejercicio de forma regular son factores clave para una mejor adaptación al nuevo horario. La actividad física ayuda a regular el sueño, mientras que una dieta balanceada contribuye al bienestar general del organismo.
Consecuencias de no adaptarse correctamente
No prepararse adecuadamente para el cambio de horario puede traer consecuencias significativas en la salud y el rendimiento diario. Según la Organización Mundial de la Salud, dormir menos de seis horas por noche puede reducir la productividad hasta en un 20% y triplicar el riesgo de sufrir un accidente laboral. Además, la fatiga acumulada puede afectar la toma de decisiones y aumentar los niveles de estrés.
Blanco recalca la importancia de tener paciencia durante este proceso de adaptación. “Es normal experimentar alteraciones del sueño, como insomnio o somnolencia diurna en los primeros días del cambio de horario. No hay que desesperarse. Lo importante es mantener la regularidad en los hábitos de sueño para facilitar el ajuste del reloj biológico lo más pronto posible”, explica.
El cambio de horario en Chile es una medida que, si bien tiene sus beneficios, también puede representar un desafío para el bienestar de muchas personas. Prepararse con anticipación, mantener hábitos saludables y respetar los ciclos naturales del cuerpo son acciones clave para afrontar este ajuste de la mejor manera posible.