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¿Sientes estrés o ansiedad por no tener pareja? El impacto de San Valentín en las personas solteras BRAGA

¿Sientes estrés o ansiedad por no tener pareja? El impacto de San Valentín en las personas solteras

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En esta fecha la soltería puede ser percibida como una experiencia negativa en la que las personas sienten una falta de conexión social y aislamiento.


Este viernes 14 de febrero es el Día de San Valentín, también conocido como Día de los Enamorados y de la Amistad, una celebración cuyo origen se remonta a la antigua Roma y se consolidó en el Siglo V con la canonización de San Valentín como “patrono de los enamorados”.

Esta fecha ha adquirido gran importancia comercial, con una amplia oferta de regalos y actividades para celebrar en pareja, y por lo tanto existe un mayor estímulo y aparataje de marketing para comunicarlo al mundo a través de las redes sociales.

Así, la saturación de información en torno a esta fecha puede provocar ansiedad o angustia por no cumplir con ciertas expectativas que la sociedad espera, pues a pesar de que las personas se están casando menos y tienen menos hijos, el apremio de estar en pareja como un indicador de éxito en la vida sigue existiendo de forma social y cultural, de acuerdo a lo que señala el director de la carrera de Psicología de la Universidad Autónoma, Pablo Palma. 

Los efectos de la soltería en la salud mental

Algunas investigaciones señalan que la soltería podría estar asociada a mayores niveles de depresión. Un estudio publicado en la revista Nature Human Behaviour, realizado con 20.865 personas de siete países, concluyó que los hombres solteros tienen un 80% más de probabilidades de desarrollar síntomas depresivos en comparación con aquellos que están en una relación.

De acuerdo con Palma toda esta sensación de angustia por no tener pareja, principalmente en fechas clave como el Día del Amor o festividades familiares, se puede sustentar, cuando la persona soltera tiene un entorno familiar cuyos valores están marcados en tradiciones intergeneracionales, donde el valor de estar en pareja es muy fuerte por el ideario de formar una familia.

“Por otra parte, está la presión de los amigos, cuando en el grupo -todos o la mayoría- están en pareja y son constantes las preguntas ¿y tú cuándo? ¿no tienes ningún pretendiente?, o todos se comienzan a casar, lo que se puede tornar en otro factor de angustia”, agrega Palma.

Históricamente las personas buscaban pareja en su entorno social, es decir había ciertas probabilidades por edad, preferencia sexual, etc., que estaban disponibles en el lugar donde se vivía y de ahí se tenía que seleccionar a través de un desarrollo emocional y sentimental. Actualmente eso se rompe, puesto que las parejas pueden buscarse a través de redes sociales y – en teoría o ficcionalmente- yo podría estar con una persona de cualquier parte del mundo. Eso ayuda a ampliar el abanico, pero al mismo tiempo genera otro problema, pues ‘cómo se supone que es más fácil encontrar pareja’, muchas personas pueden cometer errores y embarcarse en una relación sin estar seguros”, añade el psicólogo.

Palma explica que para sobrellevar todas estas situaciones es primordial identificar si tener pareja es efectivamente “una presión social” para no confundirlo con algo “que yo deseo tener”. Es totalmente válido querer o no tener pareja o qué tipo de pareja quiero tener. 

Nuevas generaciones y relaciones

Diversas investigaciones señalan que las generaciones Zeta y Millenials son más resistentes a tener relaciones en pareja por diversos motivos, principalmente por el individualismo instalado en la sociedad actual, que lleva a que las personas privilegien sus proyectos personales más que los en común. Por esto, van a preferir relaciones cortas, poco formales, y privilegiar el desarrollo laboral, viajar, etc. Así, las principales causas de ruptura de pareja son, -aparte de infidelidad- que los proyectos personales no coinciden.

Bella DePaulopsi, psicóloga social de la Universidad de Harvard y autora del libro ”Solteros por naturaleza”, destaca que mientras que la soledad se refiere a una experiencia negativa, una falta de conexión social, estar solo es una elección que puede ser profundamente enriquecedora, puesto que la soledad elegida no es una experiencia triste, sino una oportunidad para crecer, explorar nuevas pasiones y cultivar la paz interior. 

“Generalmente las personas tienden a darse cuenta de esto posterior a los 30, 35 años y empiezan a ceder, o sea, no a tomar tanto en cuenta la opinión de su entorno, pero antes de esta edad puede ser muy abrumador. Por lo tanto, enfocarse en los valores, creencias, gustos, necesidades, actitudes y proyectos personales es la forma de lidiar con este tema. También, romper el estereotipo de los solteros tristes que lloran solos en casa mientras comen helado. En realidad, las personas solteras ya son felices y con el tiempo, lo son aún más”, afirma Palma.

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