
La obsesión por la piel perfecta: el nuevo estándar de belleza impuesto por las redes sociales
Las redes sociales han impuesto un nuevo ideal de belleza: una piel impecable, sin poros ni imperfecciones. Especialistas advierten que esta tendencia, impulsada por filtros y el auge del skincare, está generando presión en los jóvenes y distorsionando la percepción de una piel real y saludable.
Las mujeres viven constantemente bajo la presión de los estándares de belleza. Estos determinan qué características físicas se consideran atractivas en una época y lugar determinados.
Durante los años, han variado dependiendo del contexto sociocultural y, en su mayoría, están influenciados por factores como los medios de comunicación, la moda, la industria del entretenimiento y las redes sociales.
A pesar de que han ido cambiando los tipos y estándares de belleza, la presión por cumplirlos y ser parte de un grupo se mantiene. Si en los 2000 la delgadez extrema era el ideal estético impuesto a las “millennials”, hoy la Generación Z ha encontrado su propia versión de perfección: Una piel sin imperfecciones, sin poros, sin texturas y con un brillo e hidratación impecable.
Este nuevo canon de belleza, impulsado por redes sociales y la industria cosmética, está generando una preocupación entre especialistas, quienes advierten sobre los riesgos de perseguir estándares irreales de belleza.
La nueva “perfección”: piel de filtro en la vida real
Las modas cambian y con ellas, los ideales de belleza. Si antes la piel perfecta era la bronceada, hoy el paradigma ha dado un giro y es que si bien esta moda ha sido uno de los principales culpables del aumento del cáncer de piel y el envejecimiento prematuro, hoy, el ideal se ha desplazado hacia una piel pareja, luminosa, saludable y no tostada.
Katherine Barría, dermatóloga estética y directora médica de la Clínica Dermatológica KB, destaca que este cambio reflejaría una mayor conciencia sobre el daño solar y la importancia de proteger la piel en lugar de exponerla en exceso.
Si bien el canon de belleza ha evolucionado, la piel sigue siendo un elemento central en las expectativas sociales. “Hoy en día, la obsesión por tener una piel perfecta se ha convertido en una extensión de la imagen corporal, similar a lo que ocurría con los ideales de delgadez entre los Millennials”, explica la experta.
“Lo que antes se asociaba a la delgadez extrema, ahora se traduce en una piel sin imperfecciones, libre de acné, manchas o signos de envejecimiento prematuro”, agrega Barría.
Las redes sociales han desempeñado un papel clave en la consolidación de esta tendencia. Aplicaciones como Instagram y TikTok están llenas de filtros que prometen una piel de cristal, eliminando imperfecciones y texturas naturales. La especialista explica que “las nuevas generaciones crecieron viendo sus rostros con filtros digitales desde la adolescencia, lo que ha distorsionado la percepción de lo que es una piel real”.
El auge del skincare también ha contribuido a este fenómeno, aunque el cuidado de la piel es positivo, la promesa de una “piel perfecta” ha llevado a muchos jóvenes a obsesionarse con una apariencia inalcanzable, comparando su piel real con versiones irreales exhibidas por las redes sociales y la publicidad.
“La piel saludable no es sinónimo de perfección, tener poros, líneas de expresión y textura es completamente normal, pero la sobreexposición a imágenes irreales ha generado una presión desmedida por eliminar cualquier rastro de imperfección”, comenta Barría.
Esta obsesión por la piel perfecta se ve reforzada por los estándares de belleza digitalizados que circulan en redes sociales.
“Muchas personas siguen consejos de influencers sin considerar que cada piel es distinta. Lo que funciona para una persona puede causar irritación o daño en otra”, explica la experta.
Entre los errores más comunes en la búsqueda de una piel ideal, la dermatóloga menciona la cosmeticorexia, es decir, el uso excesivo de productos o rutinas inapropiadas para la edad o tipo de piel. “Algunas personas pasan horas haciendo rutinas de skincare o utilizan productos sin supervisión, lo que puede llevar a irritaciones, dermatitis y otros problemas cutáneos”, advierte. También señala que muchas personas intentan tapar el acné con exceso de maquillaje, lo que en algunos casos solo empeora la condición.
Esta obsesión se ve reforzada por los estándares de belleza digitalizados que circulan en redes sociales. “Muchas personas siguen consejos de influencers sin considerar que cada piel es distinta. Lo que funciona para una persona puede causar irritación o daño en otra”, explica la especialista.
La proliferación de creadores de contenido sin formación en dermatología ha llevado a que miles de jóvenes adopten rutinas sin un criterio adecuado. “Es fundamental consultar con un especialista antes de probar tratamientos o productos nuevos, sobre todo si las recomendaciones vienen desde redes sociales”, enfatiza Barría.
Otras de las tendencias que las redes han impulsado son el “glass skin” y el “clean look”, moda que busca una piel extremadamente luminosa y homogénea.
“El concepto de ‘glass skin’ proviene de la piel coreana, que destaca un tono parejo, bien hidratado y sin aspereza, casi como Blancanieves, donde la piel blanca y radiante es el ideal de belleza“, explica la doctora.
“El ‘clean look’ va en la misma línea: una apariencia más minimalista, con bases ligeras, colores neutros y un maquillaje que realce la luz natural del rostro”.
Si bien esto puede ser realista en la medida en que se adopten hábitos saludables, la especialista recalca que no hay una fórmula universal. Barría explica que “la belleza de nuestra piel refleja nuestros hábitos. La clave está en una rutina de skincare personalizada, antioxidantes, tratamientos dermatológicos adecuados y, sobre todo, una protección solar constante, en nuestra piel latina, que abarca distintos fototipos”.
Aunque los cánones estéticos seguirán evolucionando, la dermatóloga subraya que el enfoque debe cambiar hacia la salud y el bienestar. “Más allá de la piel perfecta, lo que realmente importa es que las personas cuiden su salud dermatológica y se enfoquen en una relación positiva con su imagen. La piel es nuestra primera barrera de defensa, y debemos aprender a amarla y cuidarla tal como es”, concluye la especialista.