
Maternidad diferida: el auge de la congelación de óvulos en Chile
Cada vez más mujeres en Chile deciden congelar sus óvulos, una opción que ha crecido significativamente en los últimos años. Esta técnica se ha convertido en una herramienta clave para quienes quieren decidir cuándo ser madres sin los riesgos del envejecimiento reproductivo.
Cada vez más mujeres en Chile están optando por la vitrificación de óvulos como una alternativa para preservar su fertilidad. Según datos de la Red Latinoamericana de Reproducción Asistida (REDLARA), entre 2015 y 2021 el procedimiento aumentó en un 168% en el país, y actualmente unas mil mujeres al año toman esta decisión. Factores sociales, profesionales y biológicos han impulsado el auge de esta práctica, que si bien ofrece una solución para quienes desean postergar la maternidad, también plantea desafíos y consideraciones importantes.
En qué consiste la vitrificación de óvulos
El procedimiento implica una estimulación ovárica controlada a través de inyecciones hormonales, permitiendo que se desarrollen varios óvulos en un mismo ciclo. Luego, estos son extraídos mediante una punción ovárica guiada por ecografía transvaginal y posteriormente sometidos a un proceso de vitrificación, donde se deshidratan y se almacenan en nitrógeno líquido a temperaturas de aproximadamente -200 grados Celsius. Estos óvulos pueden ser utilizados a futuro en tratamientos de fertilización in vitro.
El doctor Sebastián Lavanderos, ginecólogo y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Diego Portales, explica que “el porcentaje de éxito de esta técnica varía en relación con la edad de la mujer en el momento que se le extraen los óvulos. Mientras antes sea, mientras más precoz se realice en la vida de la mujer, el porcentaje de éxito es mayor”.
¿Cuál es la edad ideal para realizarla?
Lavanderos explica que desde el punto de vista biológico, los óvulos de una mujer nacen con ella y envejecen con el tiempo, a diferencia de los hombres que producen espermios mes a mes, constantemente en el tiempo. Los óvulos están diseñados para tener su potencial de máxima efectividad entre los 20-25 años aproximadamente. Como los óvulos vienen con la mujer, los óvulos envejecen con ella y es ahí el problema de que a medida que van pasando los años el material genético de estos óvulos va envejeciendo y esto hace que sea más probable que en un embarazo haya más problemas genéticos. Según el especialista la calidad de los óvulos comienza a disminuir de manera más marcada desde los 34 años.
Por ello, la vitrificación de óvulos se recomienda a mujeres que desean ser madres pero que, por diversas razones, no planean tener hijos antes de esa edad. “Si una mujer está segura de que quiere embarazarse después de los 34 años, su mejor opción para lograr un embarazo con sus propios óvulos es vitrificarlos con anticipación”, agrega el especialista.
Postergación de la maternidad
Más allá de la biología, la postergación de la maternidad responde a cambios sociales y culturales. “Es un fenómeno eminentemente social, en el que se reconoce el rol de la mujer en nuestra sociedad actual, que es un rol activo, un rol protagónico, no como era previamente que la mujer se quedaba en la casa cuidando a los hijos. Eso hoy en día ya no tiene cabida en nuestra nueva sociedad, y hoy en día las mujeres están estudiando, están liderando proyectos, están gestionando grandes empresas, y en ese sentido se ha postergado la maternidad”, comenta Lavanderos.
Este cambio ha impulsado el crecimiento de técnicas de reproducción asistida para adaptarse a las nuevas realidades. Sin embargo, el especialista enfatiza que es fundamental la planificación. “Es importante educar e informar a nuestra población para que ellos sepan que la planificación de la familia es el factor fundamental y si una mujer sabe que ella quiere tener hijos después de los 34 años tiene que tener claro que su mejor opción de lograr un embarazo con sus propios óvulos va a ser vitrificando, congelando, ya sea ovocitos o embriones dependiendo de su preferencia particular”, explica.
Si bien el procedimiento aumenta las probabilidades de embarazo en el futuro, no garantiza un éxito absoluto. La efectividad depende de la edad en que se congelaron los óvulos, la cantidad almacenada y la salud general de la mujer al momento de utilizarlos.
Lavanderos detalló que para quienes no logran un embarazo con sus propios óvulos congelados, existe la opción de la ovodonación, que consiste en utilizar óvulos de una donante jóven, fertilizados en laboratorio y posteriormente implantados en la receptora.