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Mercedes Bunz, experta en tecnología: “El Estado tiene una gran riqueza algorítmica que desaprovecha” CULTURA|CIENCIA Crédito: Koji Furukawa

Mercedes Bunz, experta en tecnología: “El Estado tiene una gran riqueza algorítmica que desaprovecha”

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Marco Fajardo Caballero
Por : Marco Fajardo Caballero Periodista de ciencia, cultura y medio ambiente de El Mostrador
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La inteligencia artificial se basa en datos. Para esta profesora de Digital Society en el Departamento de Humanidades Digitales del King’s College de Londres, el Estado tradicionalmente maneja gran cantidad de datos que no aprovecha lo suficiente. “Uno siempre piensa que Google y Facebook tienen los datos, pero la estadística es una herramienta del Gobierno y podría ser usada mucho más. El Gobierno podría desarrollar programas para resguardar estos datos en trusts”, sostiene.


Una exposición sobre cómo la tecnología digital transforma el conocimiento y el poder realizó este lunes la especialista alemana Mercedes Bunz en el marco del Congreso del Futuro, la principal reunión de científicos e intelectuales realizada en Chile.

Entre otros, habló en detalle sobre su libro La revolución silenciosa: cómo los algoritmos transforman el conocimiento, el trabajo, la opinión pública y la política sin hacer mucho ruido (2017, El Cruce Ediciones).

Bunz partió con un ejemplo básico, al preguntar a la audiencia qué es lo primero que había hecho al despertar. Y respondió: seguramente había sido tomar su teléfono celular, sin el cual, seguramente, “se sentirían desnudos”.

Eso ilustra la dependencia, en el siglo 21, que los seres humanos tienen de la tecnología, la cual, según una cita que nombró la germana, transformará prácticamente, de un modo u otro, a la mitad de los empleos durante la próxima década.

La importancia de la tecnología

“La tecnología penetra en nuestra sociedad como nunca antes, y las empresas tecnológicas están definiendo nuestras vidas”, comentó. Por eso, “entenderla (…) es clave”.

Los textos predictivos de Whatsapp, por otra parte, fueron nombrados a propósito de cómo ya estamos utilizando la inteligencia artificial (IA) en la vida diaria.

La experta también rechazó la idea de la IA como potencial “enemiga” de la humanidad, como en el caso de la clásica película Terminator, al recordar que los robots siempre realizarán la tarea que les encomendó un ser humano, momento en el cual citó al chileno Francisco Varela.

Bunz también advirtió sobre las dificultades actuales que tiene la IA, tales como el reconocimiento e interpretación correcta de imágenes y los múltiples errores que aún comete. Esto es clave en sectores como la medicina, donde comienza a usarse intensivamente.

“La tecnología debe estar abierta para todos, para ser desarrollada de forma democrática y transparente”, concluyó.

La alemana fue parte del panel “¿Hacia una conciencia artificial?”, donde además expusieron Juan Velázquez y John Searle.

Impacto de Internet

Actualmente, Bunz es profesora titular de Digital Society en el Departamento de Humanidades Digitales del King’s College de Londres. Además, tiene una larga carrera como académica y periodista en Alemania y el Reino Unido.

Crédito: Koji Furukawa

En una entrevista con El Mostrador, detalló que el impacto que tiene el internet en la vida moderna se equipara al que tuvo, en su momento, el nacimiento del uso de la electricidad.

“Ha sido un cambio fundamental en nuestra forma de vivir”, señala. “Por eso, no se puede hablar de un impacto en este sector o aquel, ha sido generalizado”.

“Lo emocionante es que los cambios siempre pueden traer algo mejor, pero hay que trabajar en ellos”, advierte.

La última revolución

La especialista cree que internet ha sido la última gran revolución, aunque en su opinión ha pasado un tanto “inadvertida”. Eso explica el título de su libro La revolución silenciosa.

“Siempre me sorprendía que nadie comprendiera lo que estaba sucediendo, con lo gravitante que es”, explica.

A ella también le sorprendía el rechazo que causa lo digital y la percepción de que se trataba de un cambio negativo. Esto le parece peligroso, “porque cuando uno lo rechaza, significa que no interviene activamente”.

En ese sentido, apunta entre otros a los Gobiernos, pues si no intervienen le dejan todo a las empresas como Google o Facebook. “Creo que hay que mostrar más responsabilidad”.

Rechazo a los cambios

Este rechazo, también existente en Alemania, hizo que ella misma se mudara a Gran Bretaña, donde la postura al respecto es más pragmática.

“Ellos hacen pruebas con facilidad y son más dados a los experimentos”, expresa. Y eso para ella resultó mejor a la hora de pensar y analizar el fenómeno.

En términos generales, también explica el rechazo por la tendencia natural del ser humano a valorar cierta estabilidad y no querer cambios.

“El problema es que si simplemente rechazamos los cambios, le dejamos demasiado espacio a las empresas estadounidenses, en vez de desarrollarlos nosotros mismos, porque luego sí hacemos uso de la tecnología. Creo que internet no solo debe ocurrir a nivel de negocios, sino también a nivel gubernamental”.

Enseñanza en la escuela

En este sentido, para Bunz es fundamental la labor de la escuela, donde eventualmente podría enseñarse sobre internet y sus algoritmos como una asignatura más.

Allí, según la especialista, hay que aprender los principios básicos del funcionamiento de los algoritmos, no para transformar a todos en programadores, sino, por ejemplo, para evitar la difusión de fenómenos como las fake news.

Otro ejemplo básico es el uso de “navegadores limpios”, para que los usuarios no estén condicionados por sus búsquedas previas a la hora de trabajar un tema.

Todo esto, sobre todo porque hoy en día la mayoría de los datos se obtienen de internet. “Uno debería aprender a buscar. Hoy los estudiantes obtienen todo su material a través de buscadores”.

Para Bunz, es necesario entender la lógica de estos mismos porque, de hecho, ya constituyen una inteligencia artificial con cada vez más capacidades.

“No significa que quiero que todos aprendan a programar, sino que entiendan la lógica de los algoritmos”, resalta. “Si se vive en un medio donde muchas cosas son decididos por estos algoritmos, se necesita este saber”.

Periodismo tecnológico

Ya a nivel del periodismo, Bunz apunta a que tan importante como el periodismo político debe ser el periodismo tecnológico.

“Y no para hablar de cuál es el último modelo de celular en el mercado y la nueva Play Station, sino también para hacer periodismo investigativo sobre qué está haciendo nuestro gobierno o qué podría regular mejor. ¿Qué empresas son fuertes en el sector? ¿Cuáles evaden impuestos? Ahí hay mucho trabajo por hacer”.

Un ejemplo de esta concepción ya acontece en Estados Unidos, con el diario Washington Post, el cual cuenta con 20 nuevos periodistas de tecnología.

“Se necesita un periodismo realmente crítico en esta área que determina nuestra vida, porque es tan importante como la política”, alerta.

Desafíos

Entre los principales desafíos, Bunz señala la necesidad de transparencia y el inicio de un discurso ético en torno a los algoritmos.

“Los Gobiernos se deben interesar más por el desarrollo de los algoritmos. Esto se fomenta muy poco. Entendemos este desarrollo en exceso como un desarrollo de negocios, pero nuestro mundo está tan atravesado por la tecnología que no es suficiente”, asegura.

“La inteligencia artificial se basa en datos. Tradicionalmente, el Estado maneja gran cantidad de datos, es decir, tiene una riqueza algorítmica que no se aprovecha lo suficiente. Uno siempre piensa que Google y Facebook tienen los datos, pero la estadística es una herramienta del gobierno y podría ser usada mucho más. El gobierno podría desarrollar programas para resguardar estos datos en trusts”, concluyó.

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