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El tapiz colectivo que rescata las imágenes del estallido social de octubre CULTURA

El tapiz colectivo que rescata las imágenes del estallido social de octubre

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Marco Fajardo Caballero
Por : Marco Fajardo Caballero Periodista de ciencia, cultura y medio ambiente de El Mostrador
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La obra “A reconstruir el tejido social”, creada por 26 tejedoras y un tejedor de un taller del Museo de Arte Popular Americano, se encuentra en exhibición en el Centro Cultural GAM, que actualmente está cerrado a público por la emergencia sanitaria. «Este tapiz es una narración de la contingencia social y política de nuestro país», señala una de sus impulsoras. «Fue creado a modo de manifiesto y creemos que será parte del patrimonio textil nacional, que históricamente ha sido olvidado y desplazado, pero tenemos la clara convicción, como tejedoras, que eso irá cambiando con el pasar del tiempo, porque son los textiles los que históricamente han narrado la cosmovisión y filosofía de distintas culturas y esperamos que las nuevas generaciones sigan sosteniendo la tradición».


Un tapiz colectivo sobre el estallido social fue realizado en el marco de los Talleres de Arte Textil del Museo de Arte Popular Americano (MAPA).

La obra “A reconstruir el tejido social” se encuentra en exhibición en la Sala MAPA ubicada en el Centro Cultural GAM, que actualmente está cerrado a público por la emergencia sanitaria. Fue inaugurada el pasado 8 de marzo.

«La idea de tejer un tapiz colectivo, fue antes del estallido, pero la decisión final de qué imágenes tejer fue posterior, y nació de la necesidad de registrar lo que estábamos viviendo en ese momento», cuenta Deysi Cruz, responsable del área de extensión del Museo.

Un tema colectivo

Daniela Contreras Flores, artista textil y profesora del taller, cuenta que el año pasado, antes del 18 de octubre,  conversó durante varios meses con las alumnas sobre tejer un tapiz colectivo, pero el tiempo pasaba y no lograban encontrar un tema que las vinculara a todas.

«Justo nos encontrábamos en la urgencia de decidir un tema y alcanzar a tejerlo para la exposición de marzo, fue ahí donde surgió el estallido», recuerda.

«La primera clase, luego de esto, fue muy interesante porque el MAPA está en el GAM y era zona de epicentro. Esta clase fue más o menos el 26 de octubre, porque el GAM estuvo cerrado la primera semana. Cuando estábamos en clases hablando de todo lo que estaba pasando, fue inevitable llegar a la conclusión de que ese era el tema del tapiz. Fue una decisión muy orgánica, donde todas estuvimos de acuerdo».

 

El tapiz fue logrado gracias a 26 tejedoras y un tejedor. Cada creador realizó un tapiz, exceptuando a Deysi que tejió dos. Es un conjunto de tapices de 20 x 20 cm. Luego todos fueron cosidos a mano sobre una lona de color negro, conformando así la obra final.

«La obra final no está a la venta, en un futuro se decidirá en conjunto dónde o en qué colección quedará para su resguardo», comenta Cruz.

«Este tapiz es una narración de la contingencia social y política de nuestro país», señala Contreras. «Fue creado a modo de manifiesto, por tanto, no creemos que deba estar a la venta, creemos que será parte del patrimonio textil nacional, que históricamente ha sido olvidado y desplazado, pero tenemos la clara convicción, como tejedoras, que eso irá cambiando con el pasar del tiempo, porque son los textiles los que históricamente han narrado la cosmovisión y filosofía de distintas culturas y esperamos que las nuevas generaciones sigan sosteniendo la tradición».

Trabajo colaborativo

Cruz comenta que el primer objetivo fue y es visibilizar el trabajo de la Tapicería y del Arte Textil, que históricamente ha sido considerado «un arte menor» dentro de la Academia en Chile, además de poner en valor el trabajo colaborativo, donde todas y todos participen de igual forma, sin jerarquías. También dejar «un testimonio visual del movimiento y la lucha social por una vida digna».

Para Contreras, el propósito fue narrar colectivamente una situación de carácter nacional.

«Desde ahí se pueden desprender otros más específicos, como plasmar esto por medio de la tapicería que es un lenguaje diferente a los que se usan habitualmente; un lenguaje que no ha sido tan abordado en nuestro país, a pesar de que tenemos grandes exponentes de este tipo de arte y que es una técnica que tuvo un alto desarrollo en la zona de los Andes hace miles de años».

Figuras del Estallido

Ella comenta que el espectro de las figuras del Estallido en que se inspiraron es bastante amplio.

«Esto, ya que trabajamos inicialmente con una base de fotos construida entre todas las alumnas, donde cada una la alimentó de las imágenes que le parecían más representativas. Eso nos permitió tener referentes que van desde consignas de la calle, elementos más políticos y memes. La idea era que todas nos viéramos representadas en este proyecto, en un grupo que es muy diverso en edades y profesiones. Este fue el motivo fundamental para no elegir solo una imagen».

«Lo interesante de todo el proceso de la revuelta social, fue que el arte se volcó a las calles, los muros estaban llenos de consignas y las redes sociales copadas de imágenes y memes, lo que fue el material perfecto para utilizarlo en el proyecto», complementa Cruz.

Inspiraciones

Entre los artistas en que se inspiraron, Contreras nombra a Paulina Brugnoli como figura clave.

«La primera idea de tuvimos para ejecutar este proyecto, antes del estallido, era reproducir el tapiz que Paulina Brugnoli tejió para la UNCTAD y que desapareció luego del golpe de Estado», comenta.

«Solo unos días antes del estallido, para la inauguración de Miradas de la Bauhaus del MAPA, tuvimos la oportunidad de hablar con ella para contarle nuestra idea de retejer su tapiz, fue entonces cuando ella nos dio un mensaje muy poderoso: encuentren su propia voz. Nos quedamos mirando con Deysi, un poco decepcionadas pero sobre todo desafiadas, a los días comenzaba el estallido y supimos exactamente cuál sería esa voz que tejeríamos», rememora.

Cruz agrega el trabajo de las bordadoras de Isla Negra y el bordado a gran escala que realizaron para la UNCTAD III en el 72, que fue desaparecida en dictadura.

«Ese fue el resultado del trabajo mancomunado de muchas mujeres que vieron en ese proyecto la oportunidad de dejar plasmado en el arte del bordado la realidad social cultural del país de esos tiempos», subraya.

Estallido del arte

Contreras quiere resaltar lo que, para ella, el estallido generó a nivel de creación.

«Creo que la esfera de posibilidades artísticas que se abrió es increíblemente diversa y nutritiva, desde las formas de arte más casuales y rápidas, como rayados con spray y plumón, pasando por los más laborioso, como murales. También se hicieron patentes los medios impresos, como los digitales y análogos (serigrafías, grabados, etc.) en distintos formatos», reflexiona.

«Todos se tomaron los espacios públicos, siendo fundamentales para darle fuego a la calle, para darnos voz en los muros. Esas voces son indispensables al mismo tiempo que son efímeras, el tiempo las borra, los políticos las silencian, por eso existen otras voces que harán que esto quede registrado para la posteridad, ahí van registros como la fotografía, la pintura, pero también los textiles, como bordados y tapices. Todas estas formas son indispensables para ir apoyando los distintos momentos de este activar social, y espero que en el futuro cada vez existan más piezas creadas desde el arte textil que narren la contingencia social», recalca.

Para Cruz el estallido inicialmente fue súper complejo, «porque cambió completamente la rutina de habitar la ciudad y del modo en que nos vinculamos con los otros».

Sin embargo, «las expectativas a futuro es que se logren cambios reales que disminuyan la gran desigualdad que existe en este país, tanto a nivel de educación, cultural y socioeconómico», concluye.

Ficha técnica

Participantes:

Alice Jallois Mora, Arlene Villarroel Alarcón, Beatriz Leiva Henríquez, Ada Simón Ruíz, Camila Escobar Varas, Carolina Salguiero, Catalina, Claudia Moreno Arancibia, Constanza Guerrero Morales, Daniela Contreras Flores, Daniela Rossi Charnes, Deysi Cruz Vásquez, Javiera Montenegro Díaz, Josefa Espinosa Henríquez, Judit Lara Espinoza, Leonor Morales Pincheira, Ligia Maestri González, Marcela Flores Solís, Matilde Achurra Castillo, Paola Moreira Villegas, Paulina Leiva Henríquez, Paz Martínez Soto, Pía Contreras Donoso, Ruby Ayca Castillo, Sebastián Guzmán Velásquez, Valentina López Quiroga y Vilma Ojeda Meneses.

Dirección: Daniela Contreras Flores

Diseño gráfico: Claudia Moreno Arancibia

Montaje y logística: Deysi Cruz Vásquez

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