Cecilia Roth y su obra sobre el “nido vacío”: “No les pasa lo mismo a todas las madres”
Interpreta a Anne, un personaje que, en sus palabras, tiene “un dolor de vacío profundo” debido a “una relación muy simbiótica con su hijo varón”. “Y es la historia de lo que pasa en su cabeza, en realidad, de lo que pasa en su cabeza, de cómo imagina, alucina, decide, quiere, le sucede”.
La actriz argentina Cecilia Roth estrenará este jueves la “La madre”, que además tendrá funciones viernes y sábado en el Teatro Nescafé de las Artes, a las 20:00 horas.
La pieza de Florian Zeller, sobre una mujer cuyo hijo se va de la casa, y que además tiene un vínculo incierto con su marido, llega tras haber sido exhibida en el Teatro Picadero de Buenos Aires.
Roth interpreta a Anne, un personaje que, en sus palabras, tiene “un dolor de vacío profundo” debido a “una relación muy simbiótica con su hijo varón”.
“Y es la historia de lo que pasa en su cabeza, en realidad, de lo que pasa en su cabeza, de cómo imagina, alucina, decide, quiere, le sucede, sin que ella quiera que le pase”, explica El Mostrador.
Una madre
“Digamos que uno tiene madre o no tiene madre y está presente y de igual manera. En este caso está presente, existe, no se ha ido todavía y la historia dice un poco que es el nido vacío porque los hijos se han ido y la relación con el marido, pero yo creo que mucho más que el nido vacío, que me parece una obviedad y como un lugar común”.
Respecto a este último concepto, Roth cree que “no les pasa lo mismo” a todas las madres, sino a “aquellas mujeres que han construido su vida personal, además de la relación con sus hijos y de la maternidad, más allá de la maternidad y en paralelo a la maternidad o antes o después”.
Es, entonces, “este vacío absoluto y esta sensación de no quedarse con nada y tener el dolor profundo de la separación de los hijos, de la obvia y necesaria separación de los hijos. Distanciamiento, no es una separación, es un distanciamiento, inclusive un distanciamiento habitacional. Ni siquiera podríamos decir que cuando un hijo se va de la casa, se va de la casa, no, se va de tu vida”.
Sin embargo, “hay mujeres como esta, como Anne, que sí tienen poco construido dentro, que sí tienen un dolor de vacío profundo y sí tienen una relación muy simbiótica con su hijo varón, sobre todo con su hijo varón. Y es la historia de lo que pasa en su cabeza, en realidad, de lo que pasa en su cabeza, de cómo imagina, alucina, decide, quiere, le sucede, sin que ella quiera que le pase a lo largo de toda la obra”.
“No es una obra cronológica. Cuando la vean, tiene ese relato del Zeller que tiene también ‘El hijo” y ‘El padre’, que son situaciones que van y vienen o se repiten de otra manera. Y me encanta, me encanta esa construcción, me divierte hacerlo a todos, a todo el grupo, a todos los actores que estamos haciéndola”.
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