
Exposición “El Vestido” en Montecarmelo
Exposición “El Vestido” en Montecarmelo
- Centro Cultural Montecarmelo, Bellavista 0594, Providencia.
- 10 al 28 de junio.
La artista visual austriaca Sigrid Sandker presenta en Chile su exposición El Vestido, un proyecto en el cual reunió a artesanas de Panguipilli para que juntas hicieran una interpretación de una prenda de ropa con el uso de la ñocha (arbusto, cuyas hojas sirven para hacer sogas, canastos, sombreros, entre otros).
Las redes son el centro de la exhibición “El Vestido”. Utilizando la antigua artesanía tradicional de la cestería, se representaron vestidos a través de esculturas confeccionadas a mano por un grupo de mujeres. El proceso en sí mismo, el hecho de trabajar juntas, la creación de conexiones entre las participantes son tan importante en el proyecto como las obras de arte en sí, convirtiendo al registro fotográfico, audiovisual y las pinturas en una hebra más de este tejido.
Mujeres mapuches, chilenas y europeas son las protagonistas en este pequeño proyecto de arte. Podría verse como un modelo a seguir para la cooperación exitosa de mujeres en todo el mundo. Sigrid comentó: `Los derechos de las mujeres, la justicia y la equidad social pueden lograrse… si las mujeres superan las diferencias culturales, geográficas, políticas y sociales para unirse en pos de la causa común, que es el deseo de vivir una vida sin supresión y violencia. Las redes de mujeres mantienen y mantuvieron a las sociedades unidas, garantizan la transmisión de información, brindan ayuda en casos de emergencia y proporcionan espacios seguros para el apoyo emocional.
“El vestido” tiene diferentes atributos y funciones, la protección del cuerpo es una de ellos”, destacó.
La exposición cuenta con tres diferentes vestidos tejidos en ñocha junto a sus pinturas que tratan temas de vestimenta e identidad y fotografías tomadas por la fotógrafa Katherine Jara Plaza, que captan la complicidad que se creo en torno al tejido de estas prendas.

Sobre Sigrid Sandker
“Soy una artista visual austriaca que inició su camino como pintora. He vivido en diferentes países, siempre enfocando mi interés en el origen de la cultura de cada sociedad”, explica.
“En algún momento me di cuenta de que la pintura no era suficiente para mí como forma creativa de expresión. Aprendí a trabajar con arcilla, luego el tejido vino a conectarme con una de las expresiones más antiguas del mundo y desarrollé mi propia forma de manifestación al tejer esculturas de ñocha”.
Agrega que para ella “siempre ha existido una relación importante entre lo que es el vestir y la humanidad, una ‘segunda piel’, como me gusta llamarlo, una clara forma de representarnos y de mostrar nuestra identidad”.
“En la realización de las esculturas de El Vestido, trabajaron cuatro artesanas que no se conocían entre ellas. Fue un placer ver que crecimos juntas, el trabajo en conjunto rompió el hielo aún más rápido de lo esperado y creó un vínculo que todavía puedo sentir hoy, tiempo después del final del proceso de trabajo”, concluye.
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