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Buena suerte ministra Fernández Opinión Crédito: ATON

Buena suerte ministra Fernández

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Richard Kouyoumdjian Inglis
Por : Richard Kouyoumdjian Inglis Experto en Defensa y Seguridad Nacional
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Las FFAA de Chile no tienen el monopolio del patriotismo, sin embargo, para servir en las FFAA es requisito necesario ser patriota. Los códigos de identificación y entrega de la ministra en su servicio a la patria serán elementos fundamentales que estarán permanentemente bajo observación. El privilegio de recibir honores, sólo un peldaño menos que el presidente de la República en el ceremonial militar, no es gratis. La ministra de defensa tendrá que materializar la interlocución, representación y defensa política de FFAA no deliberantes que muchas veces son arrastradas a temas políticos sin ellas buscarlo. Por lo bajo, entender que las instituciones de la defensa nacional gozan de un gran prestigio, reconocimiento y con la confianza de la ciudadanía es un paso inevitable para entender la relación de la política con ellas.


A contar del día 11 de marzo la actual diputada Maya Fernández asumirá la conducción política del instrumento militar del Estado de Chile. Es una función delicada, especializada y muy relevante. Se trata nada más y nada menos que la conducción política del monopolio del uso de la fuerza legítima del Estado para la producción de los bienes públicos de seguridad y defensa, requisitos sin los cuales, el progreso y el desarrollo no son posibles. Asume el cargo en momentos complejos, que ameritan una profunda reflexión para proyectar a nuestra patria hacia el futuro.

Nuestra realidad tri-continental y nuestra dependencia vital del comercio exterior nos plantean desafíos relevantes. La competencia económica y estratégica global entre EEUU y China, el primero nuestro principal socio estratégico y el segundo nuestro principal socio comercial, nos obliga a sincronizar muy bien nuestra política exterior con nuestra política de defensa para lograr sacar el máximo rendimiento posible de nuestras capacidades para promover y defender el interés nacional.

La creciente presencia de China en el continente americano, especialmente en el cono sur, nos tiene que alertar respecto de la defensa de nuestros intereses. El desarrollo de energía nuclear de origen chino en Argentina, el apoyo chino a la aspiración de soberanía argentina sobre las Falklands o Malvinas y el reciente ofrecimiento de ese país para que Argentina sea la puerta de entrada de China a Sudamérica nos pone en alerta respecto de la delimitación de la plataforma continental y la plataforma continental extendida de la región de Magallanes y muy especialmente de la Antártica Chilena. El desarrollo portuario argentino en Tierra del Fuego, con apoyo financiero chino, en competencia directa con la infraestructura de servicios y apoyos de Punta Arenas y Puerto Williams en la proyección antártica nacional es también un elemento relevante en nuestro puzle estratégico.

Nuestras fronteras están siendo permeadas permanentemente por el tráfico de migrantes ilegales, por el contrabando, especialmente de vehículos robados en Chile y por el narcotráfico, hasta un punto en que nuestros compatriotas de la zona norte están protestando en forma airada, demandando del Estado que cumpla con su rol de proveedor del bien público seguridad. ¿Será conveniente mantener el aporte logístico y de capacidades de mando, control y vigilancia que proveen las FFAA para el control de fronteras terrestres, marítimas y aéreas? Nuestros mares sufren los efectos de la pesca indiscriminada de inmensas flotas, especialmente chinas a contar de la milla 201 en el límite de nuestra Zona Económica Exclusiva, zona que por voluntad soberana de Chile ha sido declarada Área Marina Protegida en más de la mitad de su inmensa extensión. El desafío de vigilancia, patrullaje y control de nuestros espacios de soberanía y exclusividad es proporciones gigantescas. Además, tenemos en la región la persistente acción del Sr Evo Morales, que busca poner en agenda una América Plurinacional, por encima de los estados y de sus fronteras, buscando revivir el Tahuantinsuyo en un sentido etno-nacionalista, para lo cual ha aprovechado la debilidad de las instituciones en el Perú de hoy.

A raíz de la crisis europea por la extensión de la OTAN hacia el este de Europa y acercándose a Rusia, Francia ha adoptado un rol protagónico en la definición de las necesidades de seguridad y defensa de Europa (Francia es la única potencia europea con capacidad nuclear después del Brexit), y Francia es vecino nuestro en el Pacífico. Gran Bretaña, por su parte, bajo el lema de: “Global UK”, ha demostrado su voluntad y capacidad de materializar presencia autónoma efectiva en el Indo Pacífico después de mucho tiempo y no debemos olvidar que con Gran Bretaña tenemos reclamaciones de soberanía superpuestas en la Antártica.

El caso de nuestro principal aliado estratégico es especial y requiere de mucho cuidado. Por ubicación continental sudamericana las materias de defensa de Chile se coordinan con el Comando Conjunto Sur de EEUU, con sede en Florida. Por ser un país polinésico y porque nuestros principales socios comerciales e intereses están en el Asia Pacífico, nuestro ministerio interactúa con el Comando Conjunto Indo-Pacífico con sede en Hawaii. Nuestra doctrina operacional y procedimientos tácticos están alineados con EEUU y lo más importante, la interconectividad y capacidad de interoperación está dada por los protocolos compartidos de redes. Gran parte de nuestros sistemas más sofisticados son ya sea de origen norteamericano o bajo “end user licenses” por incorporar tecnología de defensa de EEUU. En su relación con la secretaria de defensa de EEUU y con el Comando Conjunto Sur, la ministra Fernández puede ser puesta a prueba por sus supuestas cercanías con el gobierno cubano, pero estamos seguros de que ella tiene claro lo que es una materia y lo que es la otra, y que sabrá defenderse de quienes la quieran atacar por ese lado.

Si los desafíos del entorno internacional parecen inmensos, no es menor lo que le espera a la ministra en su conducción política de las FFAA. A poco andar, en su proceso de conocimiento de capacidades y realidades, la ministra se encontrará con generales que tienen como mínimo 7 años y con almirantes, que son todos ingenieros politécnicos, un mínimo de 9 años de estudios formales en Chile o en el extranjero. Todos magister y algunos doctores, siendo, además, bi, tri o cuatrilingües. Con clases y gente de mar con formación técnica profesional, muchos de ellos con capacitación en el extranjero, especializados en la mantención y operación de sistemas complejos de alta tecnología. La retención del talento y de la inversión que el Estado ha hecho en la formación, capacitación y entrenamiento de los cerca de 70.000 hombres y mujeres que componen las FFAA de Chile en el siglo XXI es una de las prioridades más urgentes. Asimismo, la mantención de los niveles de entrenamiento de seguridad, para reducir los naturales riesgos operacionales vinculados a la profesión de las armas, en época de restricciones económicas será un desafío de proporciones. Con la memoria puesta en el desastre del submarino ARA San Juan, la responsabilidad política por asegurar los niveles de entrenamiento es inmensa.

Las FFAA de Chile no tienen el monopolio del patriotismo, sin embargo, para servir en las FFAA es requisito necesario ser patriota. Los códigos de identificación y entrega de la ministra en su servicio a la patria serán elementos fundamentales que estarán permanentemente bajo observación. El privilegio de recibir honores, sólo un peldaño menos que el presidente de la República en el ceremonial militar, no es gratis. La ministra de defensa tendrá que materializar la interlocución, representación y defensa política de FFAA no deliberantes que muchas veces son arrastradas a temas políticos sin ellas buscarlo. Por lo bajo, entender que las instituciones de la defensa nacional gozan de un gran prestigio, reconocimiento y con la confianza de la ciudadanía es un paso inevitable para entender la relación de la política con ellas.

Las funciones legislativa y ejecutiva son muy distintas. Complementarias, pero la función ejecutiva requiere de un compromiso distinto. Una mala ley hace daño, pero esa responsabilidad se diluye, se hace corporativa y sus efectos se pierden en el tiempo. Malas decisiones en el mundo ejecutivo a cargo de la defensa acarrean consecuencias que pueden ser muy graves cuando se conduce en entornos volátiles, inciertos, complejos y ambiguos.

Los desafíos de la nueva ministra de defensa son inmensos, son desafíos de futuro que tendrán incidencia relevante en el Chile del mañana. Le queremos desear a doña Maya Fernández la mejor de las suertes. Las FFAA de Chile son instituciones de alto reconocimiento nacional e internacional. Son profesionales, capacitadas, obedientes, jerarquizadas y no deliberantes y estoy seguro de que contará con toda la colaboración de patriotas comprometidos con que a Chile le vaya bien y que nuestros compatriotas puedan gozar de seguridad, bienestar y desarrollo.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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