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Arctic Monkeys y Parcels: el gusto reposado a dos días de Lollapalooza CULTURA|OPINIÓN

Arctic Monkeys y Parcels: el gusto reposado a dos días de Lollapalooza

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La jornada final del certamen, más allá de la calidad, estuvo marcada por la polémica detrás de la presentación de la banda punk nacional Fiskales Ad-Hok, quienes proyectaron durante su presentación imágenes de connotadas figuras de la derecha chilena, atravesadas con un cuchillo, efectos que cumplieron el propósito de marcar la agenda post Lollapalooza.

La banda punk nacional, que durante las versiones anteriores del certamen se declaró públicamente como detractora de este tipo de espectáculos, ahora fue la encargada de abrir la jornada de clausura con mensajes políticos que sirvieron como epílogo de otras intervenciones anteriores como la del jamaiquino Ziggy Marley, quien llamó a los chilenos a no dejar de luchar por los derechos humanos, y la banda The Man, que proyectó consignas sobre los derechos del agua y el apoyo a la comunidad mapuche.

Pero fuera de los discursos, en lo musical, y con el gusto reposado de dos días después, el sabor del buen debut de Parcels se quedó en el paladar. Los australianos, radicados en Alemania, han tenido una carrera meteórica desde que en 2017 fueran apadrinados por los gigantes de la electrónica, Duft Punk.

Proveniente de Byron Bay, Parcels está compuesto por Patrick Hetherington, Louie Swain, Noah Hill, Jules Crommelin y Anatole Serret. La banda se formó en 2014 durante sus años de escuela secundaria, y poco después decidieron radicarse en Berlín.

Tras comenzar con los primeros acordes sobre el escenario de Aces, una buena parte del parque O’Higgins fue transportada a los sonidos funktastic. Fue como si el público hubiera lanzado sus preocupaciones por la borda para transitar a un estado de euforia que logró por el tiempo en stand by.

Las voces se mezclaron sin esfuerzo con los sintetizadores y cuando eso se combinó con la batería y los riffs de guitarra, algunas de sus canciones estridentes volvieron locos a sus fanáticos. El sonido caleidoscópico de Parcels es complejo y altamente inocuo. Combinan una serie de épocas y géneros, que va desde los 80 y los sonidos a discoteca de los 70, pasando por la psicodelia de ensueño y el folk. No cabe duda que, en todo ello, está el innegable aroma a Daft Punk y la elegancia del toque futurista y suave en su propuesta.

Foals

Con esa cadencia hipnótica, aun presente, surge en escena otra de las promesas de esta jornada: Foals. La banda de rock de Oxford, Inglaterra, formada en 2005 por el vocalista y guitarrista Yannis Philippakis, el baterista y percusionista Jack Bevan, la segunda guitarra Jimmy Smith y el teclista Edwin Congreave, tiene el gran registro de realizar uno de los mejores actos en vivo. Lo de Lollapalooza no fue muy distinto a lo que ocurrió en en otras partes del mundo, no por nada ganaron el Premio Q 2013 como “Mejor Show En Vivo” y fueron nominados dos veces para el Premio NME a la “Mejor Presentación En Vivo”, durante 2011 y 2013.

Tal fue la expectación por esta banda que el público tempranamente repletó el escenario donde tocaron los ingleses, coreando emocionados cada una de las canciones, a tal punto que los australianos de Parcels, aparecieron dentro de los asistentes, mezclándose con la gente, para disfrutar del show.

Aunque la música de la banda en el registro a veces puede parecer lenta e incluso melancólica, en vivo, estos temas se borran por completo cuando comienzan a tocar con una ferocidad que pocas bandas de la música rock actual pueden igualar.

Foals es una banda altamente carismática y más allá del talento, ofrecen lo que solo puede describirse como actuaciones en vivo surrealistas y genuinamente honestas. El concierto del domingo de esta banda no solo permitió que sus fans se conectaran fácilmente con ellos, sino que forjaran además un vínculo cautivador y verdadero, difícil de imaginar.

Otro de los momentos nobles de la jornada, a dos días de evento, sabe a whisky escocés. Sam Smith, cantautor ingles de solo 26 años, se vio fuertemente emocionado al recibir gestos de afecto de parte de los chilenos, los que a su vez, lloraron y corearon la mayoría de sus canciones.

Sam Smith

Quedó claro que a sus fans les encanta la voz del cantante inglés, sus canciones y su presencia en el escenario. Lo que tal vez no esperaban es cuán cautivado quedaría el artista con el público. Smith, es un cantante extraordinario que navega desde un alto tenor a un falsete en alza con facilidad y gracia, teniendo uno de sus puntos altos en el show al cantar su gran éxito «Stay With Me», que lo llevó a casi todos los Grammy 2015. A eso se sumó un Oscar en 2016 como coautor de «Writing on the Wall» de la película de James Bond «Spectre».

Smith se tomó el tiempo de agradecer profundamente a la audiencia por responder tan apasionadamente, su rostro iluminado por la emoción de encontrarse por primera vez en nuestro país era proyectado en pleno por las pantallas laterales que no podían esconder la emoción del artista. Una experiencia que prometió repetir prontamente para el placer de su fiel audiencia que espero junto a él, a pesar que su número era previo al cierre de oro de las tres jornadas, los también ingleses de Arctic Monkeys.

Artic Monkeys

La banda británica de rock de cuatro integrantes de Sheffield está liderada por el seductor Alex Turner. La agrupación formó su base de fans en Internet, después que los CD de demostración que entregaron en los conciertos de 2003, se pusieran en la web para que otras personas las escucharan, pero no se quedaron ahí, al poco tiempo ya se encontraban sonando en la Radio 1 de la BBC, lo que los terminó de catapultar a la fama mundial.

La noche del domingo, un público ansioso los esperaba expectante en el escenario de VTR, a tal punto que muchos tuvieron que ver la presentación del colombiano Juanes y a 1975 solo para conservar las ubicaciones en las primeras filas.

De pronto el escenario comienza a parpadear tras una cortina roja al son de “Do I Wanna Know” y el público enloquece aplastando a todos aquellos que cómodamente se encontraban aún sentados en la elipse del Parque, comenzando un show impecable de más de 1 hora y media, donde Turner dominó completamente el escenario, con la autoridad de Nick Cave, encarnando todo el mundo del espectáculo, incluso cuando su indiferencia lo parodia. De hecho, las letras más memorables de Turner siempre han coqueteado con la oscuridad.

En el setlist presentado la noche del domingo, que incluye los mayores éxitos de la agrupación, destaca una línea completa del trabajo de la banda en estos años, desde el eslogan anti-industrial y la abstracción lírica, hasta su actitud actual de escepticismo posmoderno y su rechazo de toda la construcción del Rock.

No hay nadie más que haya capturado las subidas y bajadas de adrenalina de la noche, el dolor y la lujuria como ellos. Nadie que se pueda comparar con una banda cuyas actuaciones meteóricas solo se hacen más nítidas e inteligentes con el paso de los años. Cuando se trata de bandas en vivo, la competencia es muy reducida y lo demostraron con creces al cerrar de manera impecable, un festival que se caracterizó por la diversidad real de números congregados, haciendo de esta una verdadera fiesta a la pluralidad y la libertad de expresión.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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