Chile viejo: ¿se puede ralentizar el envejecimiento?
Hola, cómo estás hoy, ojalá muy bien. Hace unos días se entregaron los primeros resultados del Censo 2024. Y la tendencia más relevante es el envejecimiento de la población. No hay gran novedad, todos sabemos que, si tenemos “suerte”, llegaremos a ser viejos. El tema está en los cambios de proporciones entre las distintas edades de la población. Una sociedad de viejos y con poco “reemplazo” implica enormes desafíos hoy y en el futuro.
- Bueno, para eso está el Censo, para adelantarnos. Ya sabemos que de los 18 y medio millones de chilenos, el 14% tiene más de 65 años, mientras que el 17,7% tiene menos de 15 años. Así, el índice de envejecimiento es de 79, el más alto de Latinoamérica.
- También sabemos que hace 33 años, en 1992, los mayores de 65 años eran el 6,6% y los menores de 15 representaban el 29,4%. Y se pronostica que para 2050 los mayores de 65 serán el 32,1% de los habitantes de Chile, lo que significará un cambio social y de políticas públicas, en especial en temas de salud.
- Por esto y más, en esta edición de Efecto Placebo te contaré en qué está la investigación sobre el envejecimiento. Ese “lugar” al que esperamos llegar de la mejor forma posible.
- Primero, revisaremos una investigación sobre la biología del envejecimiento, que descubrió cómo medir la velocidad, progresión y las formas en que podría ralentizarse o, incluso, revertirse el paso y peso de los años sobre nuestro organismo. Esto, porque el estudio señala que no todos envejecemos de la misma forma y a la misma edad. Además, hay algunos tips para mantenernos longevos.
Otro grupo científico midió cinco hábitos que ayudan a llegar a los 90, incluso 100 años, en buena forma.
En Mito o Verdad, analizaremos si el ejercicio –que es algo así como un amuleto antienvejecimiento– debe ser realizado a lo largo de toda la vida y qué tan efectivo es entrenar de mayor. Y en la sección Chat con el Especialista, el neurólogo Pablo Salinas y la psicóloga Marcela Cuevas explican cómo afecta el cambio de hora de pasado mañana a las personas neurodivergentes.
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¿Cómo ralentizar el envejecimiento?

Foto de Eyyüp Ertens
Está claro: todas las cosas tienden a degradarse con el tiempo, incluidos tú y yo. La denominada “fatiga de material”, en que la gravedad, a medida que pasan los años, se hace notar por fuera y por dentro de nuestro organismo.
El doctor Tony Wyss-Coray, que estudia en la Universidad de Stanford el envejecimiento cerebral y la neurodegeneración, señala que el envejecimiento humano es el resultado de la acumulación gradual de defectos y daños a las moléculas y células que componen nuestros cuerpos. Lo bueno es que tenemos mecanismos incorporados para reparar ese daño. Pero incluso estos mecanismos de reparación se desgastan con el tiempo. Y, finalmente, se acumula suficiente daño para afectar la función de órganos y sistemas completos.
- Las personas envejecen a diferentes velocidades. Algunas permanecen sanas y libres de enfermedades hasta su novena, incluso décima década de vida. Otros, desarrollan enfermedades relacionadas con la edad, como el cáncer, las enfermedades cardíacas y la demencia, mucho antes.
- El concepto de “edad biológica” se utiliza a menudo para describir estas diferencias. La edad biológica refleja el daño molecular que se acumula a lo largo de los años y que eventualmente conduce a enfermedades y discapacidad.
- Las diferencias en la edad biológica pueden desarrollarse años antes de que aparezcan las enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Por lo tanto, un tratamiento para ralentizar el envejecimiento también tendría que comenzar mucho antes de que aparezcan tales enfermedades.
- Luego, para averiguar si un tratamiento funcionó o no, tendrías que rastrear a las personas por el resto de sus vidas. Es por eso que los investigadores han estado trabajando para desarrollar “relojes de envejecimiento” para medir la edad biológica de una persona.
Un enfoque es medir varios biomarcadores y compararlos con lo que es típico de una edad cronológica determinada. Daniel Belsky, que estudia el envejecimiento en la Escuela de Salud Pública de Columbia Mailman, explica: “Utilizamos a la población en general como referencia, y decimos: ‘El promedio de 50 años se ve así, el promedio de 60 años se ve así, el promedio de 70 años se ve así’”.
- “Tomamos los niveles de biomarcadores y los alineamos con ese promedio de población, y decimos: ‘Ajá, pareces una persona de 55 años, así que te llamaremos biológicamente 55’. Si tienes 65 años, es una gran noticia. Si tienes 45 años, no es una buena noticia”, explica.
- Belsky ha llevado esto un paso más allá. En lugar de solo un reloj envejecido, que muestra cuánto es el envejecimiento de alguien, su equipo, en colaboración con el de Terrie Moffitt en la Universidad de Duke y el Estudio Longitudinal de Dunedin, desarrollaron un “velocímetro” envejecido. Muestra lo rápido o lento que alguien está envejeciendo.
Los investigadores se centraron en las modificaciones químicas del ADN –llamadas metilación del ADN–, que cambian con la edad. Para desarrollar la medida, utilizaron datos del Estudio Dunedin, una investigación de salud a largo plazo de más de 1.000 personas nacidas en Nueva Zelanda entre 1972 y 1973.
- Como parte del estudio, los participantes recibieron evaluaciones de salud integrales en cuatro momentos de edad, entre los 26 y 45 años. Estos recopilaron datos de metilación de ADN de muestras de sangre y 19 biomarcadores que rastrean la función de varios sistemas de órganos.
- El equipo desarrolló un algoritmo para identificar patrones de metilación del ADN a los 45 años, que se correlacionan con los cambios en los 19 biomarcadores durante un período de 20 años. Llamaron a este algoritmo DunedinPACE (Dunedin Pace of Aging Calculated from the Epigenome).
- Belsky espera que DunedinPACE pueda usarse para probar intervenciones que ralentizan la edad. También podría ayudar a identificar a las personas que están envejeciendo más rápido de lo normal y, por lo tanto, tienen un mayor riesgo de enfermedades relacionadas con la edad.
Envejecimiento cerebral
- Pero los efectos más graves para la salud del envejecimiento se encuentran en el cerebro. A medida que envejecemos, la capacidad de las neuronas para fortalecer las conexiones se deteriora o disminuye.
- La plasticidad sináptica, particularmente en una región del cerebro llamada hipocampo, es necesaria para el aprendizaje y la memoria. Por lo tanto, la pérdida de plasticidad con la edad puede conducir a un deterioro cognitivo y a una mayor susceptibilidad a las enfermedades neurodegenerativas.
- Diferentes órganos también pueden envejecer a distintos ritmos, incluso en la misma persona. Entonces, por ejemplo, alguien podría tener un corazón que ha envejecido más que el resto de su cuerpo.
- Wyss-Coray ha demostrado que es posible medir el envejecimiento de los órganos individuales en función de los niveles de ciertas proteínas en la sangre. El envejecimiento acelerado en un órgano específico aumenta el riesgo de enfermedades que afecten a ese órgano.
- Por lo tanto, conocer las tasas de envejecimiento de los órganos individuales podría ayudar a centrar aún más la atención en aquellos órganos con más probabilidades de causar problemas en el futuro.
- Los hallazgos sugieren que el plasma de donantes jóvenes, o componentes de su plasma, podría usarse para tratar la neurodegeneración.
Pero las terapias para revertir el envejecimiento todavía están en el futuro. ¿Hay medidas que la gente pueda tomar ahora para al menos ralentizar el proceso de envejecimiento?
“Absolutamente”, dice Belsky, “y ninguna de ellas es muy emocionante”.
- Dice que las claves, por ahora, están en las cosas que la gente ya hace para mantenerse saludable. También son las mejores maneras de evitar los efectos del envejecimiento.
“La actividad física es lo más parecido a una fuente de juventud que conocemos”, explica.
- Una alimentación saludable también puede desempeñar un papel importante para evitar los efectos del envejecimiento. La restricción calórica (RC) puede aumentar la longevidad y retrasar las enfermedades relacionadas con la edad.
- Para determinar si la RC también podría tener beneficios en humanos, se realizó el estudio de Evaluación Integral de los Efectos a Largo Plazo de la Reducción de la Ingesta de Energía (CALERIE).
- Más de 200 voluntarios sanos de mediana edad fueron asignados aleatoriamente a dos grupos. Los participantes de un grupo tuvieron que reducir su ingesta calórica diaria en un 25% durante dos años y recibieron estrategias dietéticas y conductuales para lograrlo. Los del otro grupo continuaron con su dieta habitual.
Los participantes de RC lograron una reducción media de calorías del 12,5%. Para una dieta de 2 mil calorías al día, eso equivale a 250 calorías menos por jornada, aproximadamente el número de calorías en un bagel. Los participantes perdieron un promedio del 10% de su peso corporal, principalmente por grasa.
- Los investigadores dirigidos por Belsky examinaron el ritmo del envejecimiento biológico en los participantes. Los del grupo RC tuvieron un ritmo de envejecimiento mucho más lento, medido por los biomarcadores sanguíneos clínicos. También tuvieron una pequeña pero significativa disminución en DunedinPACE, mientras que los participantes del otro grupo no lo hicieron.
- A largo plazo, la RC podría ser capaz de prevenir las disminuciones relacionadas con la edad en la función muscular. Ferrucci es optimista de que incluso una pequeña cantidad de RC podría ser de gran ayuda para preservar la salud de las personas a medida que envejecen, aunque se necesitan más estudios.
Pero Ferrucci se hace eco de la opinión de Belsky de que hay muchas medidas prácticas que ya sabemos que pueden ralentizar el envejecimiento. “Ser físicamente activo es el mejor regalo que puedes darte a ti mismo”, dice.
- Otras medidas que recomienda incluyen no fumar, mantener un peso saludable, dormir bien, recibir todas las vacunas recomendadas, recibir pruebas preventivas de cáncer y tratar la hipertensión y el colesterol alto.
- “La gente ha demostrado que, si haces estas cosas, que son factibles, puedes aumentar tu esperanza de vida en 10 años. No necesitamos una píldora mágica”, dice. “La píldora mágica ya está aquí”, añade.
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Cinco hábitos que pueden alargar tu vida

Foto de Jonathan Borba
Responde a conciencia: ¿cuántas de las cosas que realizas a diario califican como hábitos que cuidan tu salud?
- Vamos a la teoría: un equipo de científicos dirigido por Frank Hu, de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, analizó los datos de más de 78 mil mujeres y 44 mil hombres estadounidenses que participaron en dos encuestas a nivel nacional sobre salud.
- El test recopiló datos sobre cinco factores diferentes de estilo de vida de bajo riesgo y comparó los resultados de salud de aquellos que adoptaron los cinco con los que no adoptaron ninguno.
Los cinco factores son los siguientes:
- Mantener un patrón de alimentación saludable (con cantidades diarias recomendadas de verduras, frutas, nueces, granos enteros, ácidos grasos poliinsaturados y ácidos grasos omega-3, y limitar las carnes rojas y procesadas, bebidas con azúcar añadida, grasas trans y sodio).
- No fumar.
- Obtener al menos 3,5 horas de actividad física moderada a vigorosa cada semana.
- Beber solo cantidades moderadas de alcohol (una bebida o menos por día para las mujeres o dos bebidas o menos por día para los hombres).
- Y mantener un peso normal (índice de masa corporal entre 18,5 y 24,9).
Los investigadores también recopilaron información sobre el historial médico de los participantes, como enfermedades cardíacas, cáncer y diabetes, así como sobre cuándo murieron.
A los 50 años, se estimaba que las mujeres que no adoptaron ninguno de los cinco hábitos saludables vivían en promedio hasta los 79 años y los hombres hasta los 75,5 años.
Las mujeres que adoptaron los cinco hábitos de estilo de vida saludables vivieron 93,1 años y los hombres 87,6 años.
- Independientemente, cada uno de los cinco factores de estilo de vida saludable redujo significativamente el riesgo de muerte total, muerte por cáncer y muerte por enfermedad cardíaca.
“Este estudio subraya la importancia de seguir hábitos de vida saludables para mejorar la longevidad en la población estadounidense”, explicó Hu.
- “Sin embargo, la adhesión a los hábitos saludables es muy baja. Por lo tanto, las políticas públicas deberían poner más énfasis en la creación de alimentos sanos, entornos construidos y sociales para apoyar y promover una dieta y estilos de vida ad hoc con prolongar y cuidar nuestro cuerpo y mente”, concluyó el científico.
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Mito o Verdad: la actividad física tardía mejora la salud

Foto de Ibrahim
Sabemos que la actividad física ayuda a nuestro bienestar y reduce el riesgo de muchas enfermedades crónicas. Pero no estaba claro si los beneficios del ejercicio dependen de la etapa de la vida en que las personas son más activas o de cuánto tiempo han dedicado a ejercitarse durante su existencia.
- Es decir, ¿dará igual si a los 18 eres un atleta y nunca más mueves un músculo, o si corres a los 50 o a los 60 años?
- Para responder esta inquietud, los investigadores dirigidos por el doctor Pedro Saint-Maurice, del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de los NIH, examinaron los datos recopilados de más de 300 mil estadounidenses que participaron en el Estudio de Dieta y Salud de NIH-AARP.
- Esta investigación, iniciada a mediados de los 90, invitó a personas de 50 a 71 años a responder encuestas que categorizaban sus niveles de actividad física durante diferentes etapas de la vida.
- Se les pidió información sobre la adolescencia; de sus 20 y 30 años; y durante los 10 años anteriores a unirse al estudio.
Luego se realizó un seguimiento de los participantes hasta 2011, registrando las muertes por cualquier causa, así como aquellas específicamente por enfermedades cardíacas o cáncer.
- Saint-Maurice y su equipo agruparon a los participantes en categorías basadas en los datos de actividad física y buscaron diferencias en la supervivencia entre estos grupos.
- Los investigadores ajustaron sus análisis para explicar las influencias de los problemas de salud existentes de las personas.
- Aquellas personas que estuvieron activas solo durante la adolescencia, pero no más tarde en la vida, obtuvieron pocos beneficios en comparación con aquellas que nunca estuvieron activas.
- Quienes hicieron ejercicio durante al menos 2 horas a la semana a lo largo de toda su vida, tenían aproximadamente un tercio menos de probabilidades de morir durante el estudio que las personas que nunca estuvieron activas.
- Inesperadamente, las personas que dejaron de hacer ejercicio a los 20 y 30 años, pero volvieron a adquirir el hábito más tarde (entre los 40 y 61 años) parecían beneficiarse tanto como las personas que mantuvieron la actividad a lo largo de su vida.
- Ellos tuvieron reducciones similares en el riesgo de morir de enfermedades cardíacas, cáncer o cualquier causa durante el estudio.
- Estos beneficios se observaron tanto en hombres como en mujeres, e independientemente del índice de masa corporal de los participantes durante el estudio.
- “La mediana edad no es demasiado tarde para empezar a estar activo. Las personas que han estado físicamente inactivas durante gran parte de su edad adulta pueden obtener beneficios sustanciales para la salud al aumentar su actividad física”, dice Saint-Maurice.
Se necesitan estudios futuros para ver si estos hallazgos se mantienen en poblaciones diferentes.
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Chat con el Especialista: efectos del cambio de hora en personas neurodivergentes

Foto de cottonbro studio
Este sábado 5 de abril, los relojes deberán retrasarse en 60 minutos entre las regiones de Arica y Parinacota y de Los Lagos. Y llevamos semanas discutiendo si es mejor hacer este cambio o deberíamos tener un solo horario durante todo el año.
Pero ¿cómo puede afectar a las personas autistas o con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) el cambio de horario?
- Responde el académico del Departamento de Neurología y Neurocirugía Norte de la Facultad de Medicina y neurólogo de la Clínica Quilín del Hospital Clínico U. de Chile, Pablo Salinas Carrizo.
- “El cambio de horario puede alterar nuestro ritmo fisiológico habitual, nuestros ciclos circadianos, porque se descoordina la rutina de luz y oscuridad que tenemos con este horario de verano, con el horario oficial. Este cambio nos va a producir un desbarajuste, andar con más sueño, menos rendimiento, más fatiga mental y física los primeros días”.
-¿Cómo se puede minimizar este impacto?
-Hay que ir ordenando los horarios de sueño los días previos y mantener medidas de higiene del sueño que son medidas transversales para cualquier situación.
- Sobre las implicancias tanto en la salud física y mental de grupos vulnerables, como personas autistas, con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la coordinadora del equipo Infanto-Juvenil del Centro de Psicología Aplicada (CAPs) de la Universidad de Chile y docente del Magíster en Psicología Clínica, mención Infanto Juvenil, del Departamento de Psicología, Marcela Cuevas, plantea que “muchas personas neurodivergentes requieren ritmos y rutinas ordenadas y estructuradas, por lo que los cambios les resultan más complejos que a la población neurotípica”.
- Especialmente, “cuando se trata de cambios importantes relacionados con los ritmos circadianos, el cuerpo y el organismo, ya que afectan directamente la función cerebral”, dice la académica.
- Y suma que “los cambios de horario significativos impactan la luminosidad y las rutinas de levantarse y acostarse, lo que implica una mayor exigencia de adaptación y una modificación de sus rutinas”.
- Por su parte, el doctor Pablo Salinas, afirma que “en efecto, el cambio de rutinas puede afectar directamente, por ejemplo, a las personas que son del espectro autista, porque generalmente tienen dificultades para adaptarse a los cambios”.
- Por lo tanto, hay que ir preparando este nuevo horario, en los días previos explicándolo y dejándolo explícito en el caso de que sean niños o ir preparándose cada uno de nosotros en el caso de quienes sean adultos.
Asimismo, dice que respecto del déficit atencional, “generalmente se asocia a la alteración de la función ejecutiva, por lo tanto, las personas también tienen problemas de planificación y de ir adaptándose a los cambios, por lo tanto, también vale el mismo consejo”.
- La profesora Cuevas señala que “es importante considerar que los cambios de horario representan una mayor exigencia de adaptación para las personas neurodivergentes, ya que afectan su funcionamiento diario y la estabilidad de sus rutinas”.
¿Qué medidas se pueden tomar?
La académica sostiene que “no sería viable que el cambio de horario no se aplicara solo a las personas neurodivergentes, ya que esto también implicaría una exigencia de adaptación al funcionar con un horario distinto al del resto de la población”.
- Más bien, dice, “el desafío debe abordarse a un nivel más amplio, considerando a las niñeces, adolescencias y a todas aquellas personas con otras condiciones o características de salud mental que se ven mayormente afectadas por estos cambios de horario”.
- Esto, porque las personas neurodivergentes requieren rutinas estructuradas y los cambios de horario pueden representar un desafío mayor para ellas. Asimismo, plantea la especialista, los cambios de horario impactan en la luminosidad y en las rutinas diarias, lo que implica una mayor exigencia de adaptación.
Hasta acá llega esta edición de Efecto Placebo. Les dejo un afectuoso saludo a los lectores que me escriben. Sus ideas y palabras son muy importantes. Y si aún no lo haces, si tienes algún comentario, duda o información que quieras compartir, puedes escribirme a efectoplacebo@elmostrador.cl.
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