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“Idiotas” e “imbéciles”: Gobierno de Milei presenta obsoleta evaluación para personas discapacitadas
La Agencia Nacional de Discapacidad de Argentina incluyó en una resolución los términos “idiota”, “imbécil” y “débil mental” para clasificar discapacidades intelectuales. Organizaciones denuncian que la medida es un retroceso en derechos y viola normativas internacionales.
La Agencia Nacional de Discapacidad (ANDis) de Argentina aprobó una resolución para la evaluación médica de invalidez en el otorgamiento de pensiones por discapacidad, incorporando términos considerados discriminatorios y obsoletos como “idiota”, “imbécil” y “débil mental”. La medida ha sido ampliamente cuestionada por organizaciones del sector, que la califican como un retroceso en derechos y una violación a normativas internacionales.
La modificación fue introducida a través del anexo de la Resolución 187/2024, publicada en enero por la ANDis. El documento establece que las personas con discapacidad intelectual serán evaluadas bajo criterios médicos con terminología basada en clasificaciones antiguas, sustituyendo categorías como discapacidad leve, moderada, grave o profunda por términos peyorativos.
“Será necesario siempre el aporte del médico especialista, además de algún estudio complementario acorde al diagnóstico. Es importante que el especialista informe el diagnóstico conjuntamente con el grado de afectación, tipo y tiempo de evolución (…)”, se aprecia en el primer párrafo del apartado XIII del anexo, titulada ‘Psiquismo’.
Es un poco más abajo comienzan los tratos despectivos, partiendo por la categorización del subtítulo dedicado a los rangos de coeficiente intelectual como “retardos mentales“.
“Se trata de un déficit en el crecimiento mental y un trastorno cuantitativo caracterizado por escasez del desarrollo intelectual, afectivo y cognitivo-práxico. Pero con el crecimiento y las exigencias sociales las personas que lo padecen deben suplir sus carencias con elementos sustitutivos a veces de la personalidad y se tornan trastornos también cualitativos”, define el anexo, que procede a calificar cinco niveles de discapacidad intelectual:
- 70-90, débil mental leve: “cursó primaria y a veces secundaria, puede realizar tareas de mayor envergadura. Fronterizos los que tienen CI cercan al normal”.
- 60-70, débil mental moderado: “lee, escribe, realiza operaciones simples, conoce el dinero, puede realizar trabajos de escasa exigencia intelectual”.
- 50-60, débil mental profundo: “solo firma, tiene vocabulario simple, no maneja el dinero, puede realizar tareas rudimentarias”.
- 30-50, imbécil: “no lee ni escribe, atiende sus necesidades elementales,pueden realizar tareas rudimentarias”.
- 0-30, idiota: “no atravesó la etapa glósica, no lee ni escribe,no conoce el dinero, no controla esfínteres, no atiende sus necesidades básicas, no puede subsistir solo”.
Siete organizaciones lideradas por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) han presentado un reclamo formal para que la normativa sea derogada. “Las expresiones que usa la normativa refuerzan la discriminación que ha existido históricamente y aún existe para las personas con discapacidad”, declaró Eduardo Quiroga, abogado del programa Derechos de las Personas con Discapacidad de ACIJ, quien calificó el léxico como obsoleto y peyorativo.
Por su parte, Gabriela Troiano, presidenta de la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI), calificó la clasificación como “violencia institucional sin precedentes” y advirtió que “denota un profundo desconocimiento de la normativa vigente y de la dignidad de las personas con discapacidad“.
Hasta el momento, la ANDis no ha emitido comentarios sobre las críticas ni ha respondido a consultas de la prensa respecto al uso de estos términos en la normativa vigente.