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Laureate: todos los caminos conducen a Selume Hijo del empresario es director del centro de estudios que ofrece servicios a la UNAB

Laureate: todos los caminos conducen a Selume

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Aunque Jorge Selume Zaror ha sido desde siempre un hombre de negocios, son sus incursiones en el rubro de la educación superior las que le han valido verse involucrado en casos polémicos, como el escándalo de la CNA. Hoy, que figura como hombre clave en la relación de Grupo Laureate –en la mira del Servicio Impuestos Internos– y sus universidades en Chile, un nuevo nexo lo pone en jaque: la prestación de servicios a la Universidad Andrés Bello, de cuyo directorio es vicepresidente, por parte de una empresa de estudios de mercado y opinión pública a la que está vinculado.


Mientras sigue su curso la investigación del Servicio de Impuestos Internos que indaga en los US$80 millones transferidos al grupo controlador Laureate desde sus cuatro casas de estudio en Chile (U. Andrés Bello, U. Viña del Mar, U. de Las Américas y el Instituto AIEP), una nueva arista vuelve a poner el foco sobre el empresario y economista Jorge Selume Zaror, ex dueño de la UNAB y actual vicepresidente del Directorio de la institución, y que también  ostenta el importante cargo de presidente de la Región Andina de Laureate. Según lo reveló un reportaje del canal UCV, la universidad ha contratado en varias oportunidades los servicios de la empresa de estudios públicos y de mercado Opina, una sociedad anónima en la que figura como Director Ejecutivo un hijo suyo, Jorge Selume Aguirre.

No sólo eso, basta mirar con mayor detención para distinguir un peculiar triángulo que vincula a la empresa de estudios públicos, la familia Selume y otra sociedad controlada por el empresario, El Maderal. La sede de Opina está ubicada en el mismo edificio en el que se encuentran las oficinas de Laureate en Chile, en Av. Kennedy 5454. La empresa tiene sus dependencias en la oficina 1702 que, según figura en los registros de Bienes Raíces del Servicio de Impuestos Internos, pertenece a Inversiones El Maderal, entidad controlada por Jorge Selume Zaror, y a través de la cual este ha adquirido algunos de sus negocios vinculados con el agro, y profundizado otros en el área de salud, específicamente el Instituto de Diagnóstico S.A., más conocido como Clínica Indisa, y que es uno de los campos Clínicos de la UNAB.

En 2007, mucho antes de que la Universidad Andrés Bello y otras entidades estuvieran en el ojo del huracán por las investigaciones sobre la existencia de lucro en la educación superior, Selume Zaror reveló en –en una entrevista otorgada a Revista Capital– detalles sobre la creación de Opina. “Como me pica el bichito de lo público, hace unos años formé una empresa que se llama Opina, que hace encuestas de opinión pública, entre ellas, las que publica El Mercurio. Para mí tener esa empresa es una alternativa para conocer la opinión de la gente”, detalló.

Opina es presidida por Enrique Hasbún, primo del diputado de la UDI Gustavo Hasbún Selume, quien a su vez es primo del vicepresidente de la UNAB. El parlamentario fue uno de los que rechazó el informe confeccionado por la comisión investigadora de la Cámara de Diputados que apuntaba a la existencia de lucro en la Universidad de las Américas, la U. Andrés Bello, la U. Viña del Mar y el Instituto AIEP, entre otras, todas entidades pertenecientes a Laureate.

El rector de la Universidad Andrés Bello, Pedro Uribe, confirmó a este medio los servicios prestados por Opina a la casa de estudios. Entre otras materias, la empresa ha elaborado estudios sobre el potencial de empleo que tienen los egresados de la institución.

Hace también estudios puntuales de opinión pública en sociedad con El Mercurio sobre temas de la agenda, los que luego se transforman en noticia para incidir sobre el curso de los hechos, sin mención alguna del conflicto de interés latente en ellos:

-«Mayoría aprueba marchas, pero rechaza la violencia y pide vuelta a clases», Cuerpo D, Reportajes, página 9 (14 de agosto, 2011).

 -«La ciudadanía se define ante el lucro, las protestas y el lucro en educación», Cuerpo D, Reportajes, página 10 (26 de junio, 2011) y página 11.

Sin embargo, Uribe descartó referirse a los vínculos existentes entre el presidente de Laureate en la Región Andina y la empresa de estudios públicos, declarándose “incompetente” en el tema y asegurando que “no me he dedicado” a investigar los nexos. Así y todo, reconoció que “sería pertinente investigarlos en el futuro”. El Mostrador intentó comunicarse con Jorge Selume hijo sin resultado exitoso. Tampoco recibimos respuesta de Enrique Hasbún, presidente del centro de estudios de opinión pública.  

La pasión de Selume por la educación

Hombre de negocios, cuyas redes se han extendido a múltiples rubros, como la banca, el agro, los medios de comunicación y la salud, siempre mostró predilección por la educación. Ingeniero comercial de la Universidad de Chile, Jorge Constantino Demetrio Selume, es ex alumno del Colegio Alemán, simpatizante de la UDI y activo colaborador del Instituto Libertad y Desarrollo, donde están algunos de sus más íntimos amigos, entre ellos Hernán Büchi y Cristián Larroulet.

[cita]El rector de la Universidad Andrés Bello, Pedro Uribe, confirmó a este medio los servicios prestados por Opina a la casa de estudios. Entre otras materias, la empresa ha elaborado estudios sobre el potencial de empleo que tienen los egresados de la institución. Hace también estudios puntuales de opinión pública en sociedad con El Mercurio sobre temas de la agenda que luego se transforman en noticia para incidir sobre el curso de los hechos, sin mención alguna del conflicto de interés latente en ellos.[/cita]

Selume fue decano de la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Chile entre 1981 y 1985, participando en paralelo en diversos directorios de empresas estatales, tales como Chilectra (antes de su privatización), Entel, la Compañía de Teléfonos de Chile.

Su vocación por la educación lo llevó, entre otros, con su amigo Álvaro Saieh, a comprar la Universidad Andrés Bello, la que posteriormente vendieron al Grupo Laureate, el año 2003.

El aterrizaje en la UNAB

La fundación de la Universidad Andrés Bello data de 1988. En 1996, con casi seis mil alumnos y trece carreras en su currículum, Álvaro Saieh, Miguel Ángel Poduje, Jorge Selume, Andrés Navarro y Juan Antonio Guzmán se incorporan como socios sostenedores de la institución, sumándose a los tres fundadores –Luis Cordero, Ignacio Fernández y Marcelo Ruiz–, toman las riendas de la institución y deciden reorganizar de esta forma el proyecto educativo. Con esto, Selume pasa a ser uno de los ocho socios que integran la Junta Directiva de la universidad privada. Su incorporación contempla además un proceso de reorganización que implicará medidas como el ajuste de la misión institucional, la creación de una nueva estructura organizativa, entre otros.

Aunque las primeras incursiones en Chile del grupo norteamericano Laureate International Universities datan del 2000, con la adquisición del control de Desarrollo del Conocimiento S.A., holding controlador de la Universidad de Las Américas en Chile, según precisa en sus investigaciones la periodista María Olivia Monckeberg –autora de La Privatización de las Universidades (2005) y de El Negocio de las Universidades en Chile (2007)–, no es sino hasta 2003 que la entidad compra una participación accionaria del 80% en la Universidad Andrés Bello y su instituto profesional AIEP. Posteriormente, en 2009, Laureate adquiere también la Universidad Viña del Mar.

Según consignó en su momento Radio Bío Bío, el contrato mediante el cual la empresa controladora adquirió la Universidad Andrés Bello constata que el traspaso se concretó a cambio de $15.172.500.000. El documento consignaría además que la marca UNAB había sido “vendida” a la multinacional, en lugar de ser transada como parte de una “alianza estratégica”, según se intentó publicitar en la oportunidad.

Tras materializarse la venta, Selume Zaror es uno de pocos que se mantiene ligado a la casa de estudios. No sólo es designado vicepresidente de la Junta Directiva de la institución, sino además, en un esfuerzo de la empresa controladora por mantenerlo como parte del proyecto educativo, es nombrado presidente de la Región Andina de Laureate.

La crisis en la CNA salpica al empresario

En 2012, las movilizaciones estudiantiles ponen sobre la palestra del debate público la discusión del lucro en la educación y desatan con ello las primeras denuncias sobre casas de estudio que ejercen esta práctica. Con ello, una de las entidades que primero cae abatida es la Comisión Nacional de Educación, luego de quedar al descubierto los vínculos entre varias casas de estudios y su ex miembro y presidente subrogante, Luis Eugenio Díaz, quien a cambio de una asesoría de $60 millones está acusado de cuidar que la Universidad del Mar recibiera su correcta acreditación. Tras desatarse la polémica, Díaz, junto con el ex rector de la U. del Mar, Héctor Zúñiga, y su par en la U. Pedro de Valdivia, Ángel Maulén, fueron formalizados por lavado de dinero y cohecho.

Luego de que el escándalo saliera a la superficie, otras seis universidades a las que Díaz habría prestado asesorías fueron incorporadas a la investigación del Ministerio Público. En ese marco, por orden de la Fiscalía Oriente, la Policía de Investigaciones (PDI) hizo entrega de los equipos utilizados entre 2008 y 2011 que fueron incautados a diversas autoridades de la Universidad Andrés Bello, entre ellas, Jorge Selume Zaror. El hecho puso de manifiesto una relación entre el vicepresidente de la casa de estudios y el ex miembro de la CNA.

En entrevista con Ciper, Selume descartó cualquier tipo de vínculo que lo relacionara con Eugenio Díaz o que facilitara la acreditación de algunas de las casas de estudios que Laureate mantiene en Chile. Y es que cabe recordar que, además de ser vicepresidente de la UNAB, es miembro del directorio de la Universidad de Las Américas.

En la entrevista, Selume calificó al ex miembro de la entidad acreditadora como un “operador político” y aseguró que era “un hombre digno de un análisis psiquiátrico”. Asimismo, calificó de “increíble” que la CNA resolviera acreditar a entidades como la Universidad del Mar, la U. Pedro de Valdivia, la U. Autónoma, la U. de Los Lagos, la U. Arturo Prat y la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM).

Sin embargo, a través de los equipos incautados salieron a la luz más de algunos correos en los que Díaz se refería a Selume de forma cercana. Estimado Jorge. Creo que la idea de que no tenga ningún cargo formal no ha funcionado. Habría que buscar algo que no sea incompatible legalmente con mi condición de integrante de la CNA (una vicerrectoría de Calidad lo es). Se me ocurría una Dirección General de Calidad (manteniendo a Thomas como Secretario o Director Ejecutivo), pero hay quienes (Luis Horacio Rojas) me dicen que eso no se ve bien (Andrea Aedo no tendría problemas), para lo que sugieren otra denominación, como Dirección General de Procesos o algo así (Adolfo Arata), que englobe el aseguramiento de calidad”, rezaba un correo enviado por Díaz a Selume el 22 de marzo de 2010.

El  1 de abril de 2010, el ex miembro de la CNA volvió a escribirle al vicepresidente de la UNAB. Esta vez, en palabras igualmente amistosas, el escrito señalaba: “Estimado Jorge. Entiendo las dificultades de tu agenda, pero te ruego podamos resolver mi situación no más allá de los primeros días de la próxima semana, para iniciar un nuevo curso de acción. Asumo que el rector tiene facultades para adoptar la decisión que me comunicó, sin embargo, como mi contrato inicial lo acordé contigo, me parece razonable cerrar el círculo en una conversación contigo. Los abogados asumimos el principio de que las cosas se deshacen del mismo modo como se hacen. Si te parece que ya está todo resuelto, es preferible que me lo indiques ya mismo. En tal caso, sólo te rogaría que vieras las mejores condiciones posibles para el finiquito, que sería preferible suscribir a la brevedad. Te pediría especial consideración para que mi salida fuera lo menos desdorosa posible, habida consideración de mi cargo en la CNA, aunque ya la sola salida me va a significar una inevitable complicación. Saludos cordiales. Eugenio”.

Tan sólo minutos después Selume respondió de la siguiente manera: “Eugenio. Comprendo tu sentir en este tema, pero no comparto la forma en que lo estás viendo. Jamás he dejado de cerrar los temas que deba de cerrar y menos en tu caso donde ha habido una relación de varios años, y donde ha sido la firme decisión del Rector de hacer cambios en esa área lo que nos lleva a este tema. Aunque no hubieras acordado el contrato conmigo (la decisión final en ese momento fue del rector Kelly), igual siento el deber personal de cerrar bien el tema contigo. Lamentablemente esta semana he estado solo 3 días en Stgo y solo ayer hable con la gente de la UNAB. Te espero el próximo lunes a las 10:30 en mi oficina. Saludos, Jorge”.

El escándalo de la CNA desató una seguidilla de indagaciones sobre la existencia de lucro en otros planteles, que se canalizó a través del Ministerio Público y una comisión investigadora de la Cámara Baja, entre otros. Las pesquisas han tenido alcances que se proyectan hasta el día de hoy. Uno de ellos es la investigación que por estos días lleva a cabo el Servicio de Impuestos Internos, el que alertado por el fiscal jefe de la Fiscalía de Ñuñoa, Carlos Gajardo, y el fiscal adjunto del caso, Pablo Norambuena, ha resuelto indagar en la existencia de posibles fraudes tributarios como consecuencia del traspaso de ganancias por parte de los planteles al grupo controlador.

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