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Gabriel Gaspar: “Ya no basta con estar preparados frente a terremotos y tsunamis”
El exsubsecretario de Defensa y de Guerra indica que es necesario asumir que el gran consumo energético que tiene hoy el país obliga a entender que es necesario tener planificaciones específicas ante eventos como el megacorte de luz u otros semejantes que puedan producirse a futuro.
En medio del prolongado apagón que se produjo la tarde y noche del martes en casi todo Chile –que en algunas zonas incluso se extendió hasta la mañana del miércoles–, muchas personas hicieron hincapié por medio de las redes sociales en lo vulnerable que ello dejaba al país en materia de defensa.
Sin embargo, el exsubsecretario de Defensa y de Guerra Gabriel Gaspar dice que para nadie es un misterio la forma en que opera el sistema eléctrico chileno y, en el mismo sentido, señala que lo más importante es “averiguar cuáles son las causas que provocaron este apagón”, agregando que frente a una hipótesis dominante, en orden a que obedeció a un problema de software, es necesario destacar que los incidentes más graves que se produjeron fueron pocos en términos de la extensión del blackout.
Ello, en parte, lo atribuye “a la disciplina de la población y a su responsabilidad y, por supuesto, a todos los actores que participaron en aquello, desde las empresas privadas que dieron el permiso para el retiro temprano, lo mismo en la administración pública, a lo que se suma la oportuna declaración de Estado de Emergencia”.
Sin embargo, agrega, “aquí hay temas de largo plazo y temas inmediatos”. Entre los primeros, haciendo presente que no es experto en el tema técnico, indica que “en gran parte esto se debió a la estructura geográfica del país, que es muy delgado y muy largo, y, por tanto, tenemos una sola gran carretera de energía y lo que correspondería tener serían, quizás, bloques o áreas más autónomas, de manera que la caída de una de ellas no signifique la caída de todo el sistema”.
Asimismo, dice que es necesario preguntarse por qué este tipo de problemas no se producían antes, indicando que –a juicio de los expertos en el área– “el consumo de energía en Chile ha crecido en los últimos años notoriamente después de la pandemia. Algunos dicen que fue porque Chile dio un salto y se digitalizó en buena parte de su producción y de sus servicios, dado que hoy día se hacen muchas cosas por internet y hay más teléfonos móviles que habitantes en el país”.
Ello redunda “en una recarga del sistema”, por lo cual estima que se requerirán sistemas más robustos, pues ello “es inevitable, si queremos tener una sociedad moderna”.
En ese sentido, argumenta que a futuro “ya no basta con estar preparados frente a terremotos y tsunamis, también vamos a tener que estar preparados para los nuevos desafíos que nos plantea el avance tecnológico”, junto con añadir que estos temas no pueden politizarse, pues “afectan a cualquier Gobierno y lo importante, por tanto, es cómo enfrentarlos con un espíritu nacional, que es el mismo espíritu nacional esforzado, disciplinado, que nosotros vimos ayer en las calles de muchas ciudades del país”.
Infraestructura crítica
En ese aspecto, como es obvio, es fundamental la seguridad de la infraestructura crítica, sobre la cual detalla que “son las instalaciones de los servicios básicos como la luz, el agua, la energía. Esa es la infraestructura crítica que, en caso de conflicto, y la experiencia lo demuestra en las guerras, son productos de bombardeo o de sabotaje”.
Por ello es que “una de las misiones de la Defensa es la protección de la infraestructura crítica, aunque en muchas ocasiones eso no es necesariamente exclusivo de la Fuerza Armada, puede ser también de la policía y puede ser también de la comunidad organizada”.
Según explica, “en las guerras mundiales estuvo en gran parte el origen y misión principal de las llamadas defensas civiles, que era colocar personal mayor, generalmente ya jubilado, que no estaba en condiciones de ir al frente, pero sí que podía hacer protección frente a saboteadores, ver paracaidistas furtivos que caían para dinamitar instalaciones o envenenar depósitos de agua, etc.”.
A ese respecto, critica el “enredo conceptual” que se ha creado en torno al concepto de “infraestructura crítica”, en medio del cual se declaró como tal a las fronteras del país. “La frontera hay que resguardarla, obviamente, pero eso no es infraestructura crítica, eso es geografía. Una línea de metro es infraestructura crítica, lo mismo que una estación de energía o una represa”.
Finalmente, puntualiza que “el país tiene que tener planificación de cómo enfrentar esta emergencia. Yo no puedo prever si mañana me va a fallar algo de nuevo, o si va a haber terremoto o tsunami. Lo que tengo que tener preparada es la respuesta frente a ello si ocurre y esa es una responsabilidad del Estado y también, por supuesto, de los actores privados y de la población”.
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