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Oposición le dobla la mano al Gobierno y frena financiamiento de Sala Cuna con fondos de cesantía
El proyecto fue despachado a la Cámara, pero llegó sin su mecanismo central de financiamiento: La Moneda deberá reconstruir la fórmula tras perder una votación clave en el Senado.
El Gobierno consiguió sacar del Senado el proyecto de Sala Cuna Universal, pero sufrió una derrota en uno de sus componentes decisivos: la fórmula diseñada para financiar el nuevo sistema se cayó en la Sala, obligando a La Moneda a buscar ahora una alternativa en la Cámara de Diputados.
El golpe estuvo en el artículo 4, que establecía una cotización de 0,35% de las remuneraciones imponibles, de cargo del empleador, destinada al nuevo Fondo de Sala Cuna. El diseño del Ejecutivo contemplaba compensar ese aporte reduciendo en igual magnitud las cotizaciones patronales que actualmente van al Seguro de Cesantía: 0,20 puntos provenientes de las cuentas individuales y otros 0,15 del Fondo de Cesantía Solidario.
La oposición cerró filas contra esa arquitectura. También cayó el artículo 20, encargado de materializar la rebaja de los aportes al Seguro de Cesantía, y con ello perdió sustento el artículo transitorio que fijaba la entrada en vigencia de la nueva cotización. El fondo sobrevivió; su principal fuente de financiamiento, no.
La votación tuvo además un componente de desprolijidad oficialista. El artículo requería 26 votos para ser aprobado, pero el senador Sebastián Keitel estaba con permiso constitucional y este no había sido formalmente ingresado al momento de la votación. De haber quedado registrado, el quórum exigido habría bajado a 25. El episodio abrió cuestionamientos tanto al parlamentario como a la Segpres por no haber asegurado previamente una votación que resultaba crítica para el Ejecutivo.
La senadora Yasna Provoste capitalizó inmediatamente el resultado y presentó la votación como una victoria opositora. “El Senado no rechazó financiar la sala cuna; rechazó financiarla sacando recursos del Seguro de Cesantía”, afirmó.
Según Provoste, el punto de fondo es que “no corresponde crear un nuevo derecho social debilitando otro”. La parlamentaria sostuvo que la oposición respaldará la ampliación de la sala cuna, pero exigirá al Gobierno presentar en la Cámara “un financiamiento nuevo, suficiente y sostenible”.
Pese al traspié, el Senado despachó el proyecto en primer trámite constitucional a la Cámara de Diputados, manteniendo la creación del Fondo de Sala Cuna y buena parte de la estructura destinada a terminar con la actual exigencia de 20 mujeres contratadas para generar el derecho y ampliar su cobertura a trabajadores, trabajadoras e independientes.
La jornada dejó otro revés para el Ejecutivo. Por 25 votos contra 22, la Sala aprobó una indicación de Yasna Provoste, Karol Cariola y Beatriz Sánchez que establece a los niños y niñas menores de dos años como titulares del derecho a sala cuna, en lugar de radicarlo en la persona trabajadora. El ministro del Trabajo, Tomás Rau, formuló reserva de constitucionalidad y, segundos después, un micrófono abierto captó su reacción: “Qué desastre, hueón”.
Así, una iniciativa que La Moneda esperaba exhibir como uno de sus avances sociales terminó saliendo del Senado con una paradoja difícil de disimular: Sala Cuna Universal avanzó, pero lo hizo sin el mecanismo central con que el propio Gobierno pretendía pagarla. Ahora será la Cámara la encargada de recibir el proyecto y el Ejecutivo deberá decidir si intenta reponer su fórmula original o busca los votos para una nueva.