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Mascotas exóticas y poco tradicionales: la singularidad de convivir con palomas Mascotas

Mascotas exóticas y poco tradicionales: la singularidad de convivir con palomas

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Daniela Adonis
Por : Daniela Adonis Estudiante de Periodismo, Universidad Santo Tomás
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Vehículos, gente corriendo y poco silencio. La naturaleza parece escasear en algunas partes de la ciudad, pero lo que siempre verá un chileno son las palomas en calles, plazas y rincones variados de la urbe capitalina.


Los vínculos con la fauna urbana se tejen de manera inesperada y poco común. Para algunos es cotidiano compartir sus hogares con perros y gatos, pero para otros tantos, compartir el hogar con una paloma es una alternativa. Aun cuando de pronto es algo que no estaba en los planes, se ha transformado en parte de una alternativa que poco a poco ha ido adueñándose de la cotidianidad de algunas personas.

Valentina Rodríguez, estudiante y también dueña de una paloma, relata que en su caso, fue algo que no esperaban y que sucedió a raíz de que “la encontramos cuando era un pichón y estaba en el suelo, por lo que se había caído de su nido y justo venía un gato a atacarla, la tomamos para que no se la comiera, dijimos que en dos semanas volará y se irá, pero nunca se fue”.

Rodrigo Escandón Cox, médico veterinario especialista en animales exóticos de Exovet Veterinaria y Efecto Fauna, comenta que “nosotros vivimos básicamente en un ambiente urbano, pero dentro de este ambiente urbano estamos rodeados de fauna, y uno de los más comunes son las palomas”.

Escandón explica que, por ejemplo, en el caso de los departamentos, es muy común que suceda que la gente que tiene terrazas, en las cuales antes se ponían plantas, ahora hayan palomas nidificando y por ende “se produce esto que hay palomas naciendo en estos ambientes y que sea muy fácil entonces poder criarlas y domesticarlas desde pequeñas”, enfatizando que “más que preferirlas, es la facilidad, es el hecho de que están ahí mismo, de que comparten un espacio con nosotros”.

Dentro de las características que Valentina comenta se encuentra que “no tienen tanta diferencia con una mascota tradicional”; en su caso personal, comenta que su paloma “siempre tiene su plato con agua y semillas, a veces le gusta estar sentada en el sillón con los humanos, es muy limpia, le gusta ponerse bajo un chorro de agua y bañarse, lo que es contrario a los prejuicios que existen, siempre dicen que tienen enfermedades, son sucias, etc. Y la verdad es que las de la calle tienen enfermedades por la difícil vida que tienen, ya que deben comer cualquier cosa del suelo, tomar agua sucia”.

El veterinario comenta que las palomas, al igual que otras aves, tienden a ser muy de pareja o familia y señala que “en el fondo lo que sucede es que empiezan a entender al humano como la pareja, como la familia, y eso hace que se produzca esta cercanía”.

Dentro de los prejuicios, Rodrigo Escandón indica que se relaciona directamente con ser portadoras de enfermedades, pero enfatiza en que “eso tiene que ver con cómo es fauna que está en un ambiente libre”; no niega que pueden tener algunos parásitos externos o parásitos internos pero eso debe ser revisado por un veterinario experto en mascotas exóticas.

Comenta que, en efecto, no sirve cualquier veterinario para esto, dado que “no va a entender muy bien por dónde van las cosas, de qué se trata. Pero un veterinario de animales exóticos, que sí está capacitado para ayudar a la gente que, en el fondo, opta por una paloma y se haga un chequeo dos veces al año para mantenerla en estado óptimo de salud”.

Cuidado de las palomas en ambientes domésticos

Valentina comenta que, por un lado, es “fácil mantenerla, teniendo su plato de semillas y agua está bien, pero es muy difícil el tema de la limpieza, a pesar de que le gusta bañarse, hace mucho excremento a cada rato y en cualquier lugar”.

Escandón es claro en que “toda ave necesita un chequeo preventivo dos veces al año. De esa manera se pesquisa si hay o no presencia de algo, de alguna enfermedad y se procede con los tratamientos”; es importante, desde la perspectiva del experto, realizar chequeos en relación a la presencia de parásitos y otras enfermedades que tienen mucho que ver con el manejo.

En cuanto a los cuidados, las palomas requieren atención similar a otras aves, pero el manejo de su excremento y la adaptación a un entorno doméstico plantean desafíos únicos. A pesar de su capacidad para forjar lazos afectivos con humanos, el comportamiento instintivo puede surgir, manifestándose en la construcción de nidos y la puesta de huevos no fecundados, una situación que despierta interrogantes sobre su bienestar en cautiverio.

El tener una paloma en casa desde la vereda profesional indica que sí pueden formar vínculos con quienes habitan en el hogar, los van a reconocer, sobre todo si están criadas desde pequeñas, si siempre han visto la presencia, si han escuchado las voces. Rodrigo Escandón asegura que las palomas “sí pueden establecer vínculos afectivos, claramente”.

Valentina Rodríguez coincide en que las palomas como mascota pueden ser sumamente sociables y amistosas, sin embargo, de igual manera tienen un impacto al momento de recibir visitas; por ejemplo, relata que “usualmente una mascota convencional no les molesta, pero cuando llegan y hay una paloma, a veces les tienen miedo, otras personas asco, por lo que debemos alejarla, a veces ella misma se encierra al asustarse al ver personas desconocidas”.

Dentro de las aristas a considerar, el Veterinario y profesional de la salud animal indica que si bien “las palomas pueden ser consideradas como mascotas, si uno las cría”, recalca que hay “varias cosas que en el fondo las establecen como un animal silvestre, por lo tanto no está permitido desde el punto de vista legal tener una paloma, uno no puede tomar fauna silvestre y hacerla su mascota, eso no está permitido, aunque sea una paloma. Por algo están todos estos animales que han sido criados desde pequeños, con criaderos, los animales que han sido criados con humanos, tienen como un carnet de identidad, ya sea un chip o un anillo en el caso de las aves, que establece el año en que nacieron y del criadero al que pertenecen”.

Educando al público sobre la crianza responsable de las palomas, se destaca la importancia de desmitificar los prejuicios sobre su limpieza y enfermedades. Se enfatiza la necesidad de cuidados veterinarios especializados para mantener su salud en óptimas condiciones, alentando la adopción responsable y el conocimiento adecuado sobre estas aves urbanas.

Por su parte, Escandón señala que “siempre que hay mascotas en casa existe un riesgo. Las medidas higiénicas básicas deben existir. Por eso hay que tener mucho ojo con que anden sueltas por cualquier lado y anden defecando en cualquier parte, lo otro es donde se paran, la contaminación cruzada”, añade que en caso de que la paloma esté suelta, puede atraer a otras palomas, puede que no sea la única y que lleguen otras palomas y a su vez, manifiesta que “las palomas en vida silvestre claramente pueden tener presencia de parásitos externos o alguna otra enfermedad, por lo tanto siempre los chequeos veterinarios” es fundamental.

Tener una paloma como mascota no solo desafía concepciones arraigadas, sino que también plantea interrogantes sobre la convivencia entre especies en entornos urbanos. Su presencia en los hogares no solo resalta la singularidad de la fauna urbana, sino que también invita a replantear las formas en que compartimos nuestros espacios con la naturaleza que nos rodea.

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